Alergias comunes en perros y señales clave para identificarlas a tiempo y cuidar su salud
Las alergias son una de las causas de diferentes problemas de piel y malestar en los perros. Estas aparecen cuando el sistema inmunológico desarrolla una respuesta exagerada frente a sustancias que normalmente son comunes para el organismo. Entre los desencadenantes más frecuentes están los factores ambientales, los parásitos y, en menor proporción, determinados alimentos.
Una de las alergias más comunes es la dermatitis alérgica a la picadura de pulga, Dapp. De acuerdo con Harold Rodríguez Molano, profesional de Desarrollo Técnico de Gabrica, esta reacción puede ser intensa incluso cuando el animal tiene pocas pulgas. Por eso, el control antiparasitario debe mantenerse de manera constante y no únicamente cuando se observan estos parásitos.
También está la dermatitis atópica, asociada con alérgenos ambientales como pólenes, ácaros del polvo y hongos. La predisposición genética puede influir en este tipo de afección. Entre las señales que pueden aparecer están el prurito, rascado intenso, lamido excesivo, enrojecimiento, inflamación, piel reseca, ronchas, costras y pérdida de pelo. También pueden presentarse otitis recurrentes e irritación ocular.
Las alergias alimentarias constituyen otro grupo. Cualquier proteína puede potencialmente producir una reacción adversa, aunque entre los ingredientes reportados se encuentran la carne de res, el pollo y los productos lácteos. Rodríguez advierte que debe diferenciarse una alergia alimentaria de una intolerancia, pues la primera implica una respuesta inmunológica. Para determinar el origen se requiere una evaluación clínica y, generalmente, una dieta de eliminación controlada. Los problemas digestivos, como vómitos o diarrea, pueden aparecer en las reacciones a los alimentos.
Un informe de Purina también incluye las alergias de contacto. Su manejo puede contemplar la reducción de la exposición al desencadenante y terapias tópicas. En general, el tratamiento depende de la causa y la gravedad, por lo que no existe una única alternativa para todos los casos.
El manejo puede incluir control de pulgas, limpieza del hogar, lavado de la cama del perro con agua caliente, dietas de eliminación, champús hipoalergénicos y medicamentos. En perros con dermatitis atópica, el abordaje suele ser multimodal y de largo plazo.