Universidad Nacional inicia pruebas para la reproducción de cachamas sin espinas
Lo que parecía ser un hallazgo accidental de ejemplares de cachama blanca carentes de espinas intramusculares en los estanques de cultivo en Putumayo abrió una prometedora línea de investigación liderada por científicos de la Universidad Nacional de Colombia, Unal.
Para este proyecto se unieron la facultad de medicina veterinaria y de zootecnia con expertos en imagenología diagnóstica, cuyo propósito es comprender las bases genéticas de esta condición para transferirlas a futuras generaciones. Con esto se pretende eliminar el principal obstáculo para el consumo masivo e industrialización de esta especie, la cual cuenta con una alta demanda en la piscicultura nacional.
El origen de esta investigación se remonta al reporte directo de productores acuícolas de los municipios de La Hormiga y Puerto Asís, en Putumayo. Según Manuel Ariza Botero, docente de la facultad de medicina veterinaria y de zootecnia de la Unal e integrante de la investigación, fueron los propios consumidores y dueños de restaurantes locales quienes revelaron que de algunos estanques salían pescados sin espinas intramusculares.
Al recibir el llamado, el equipo de la Unal se trasladó a las fincas para certificar el fenómeno mediante tecnologías no invasivas, implementando jornadas de diagnóstico con ultrasonido y rayos X en los mismos estanques. Tras confirmar la ausencia del esqueleto intramuscular en varios de los individuos, a cada pez seleccionado se le implantó un microchip subcutáneo con el fin de realizar un seguimiento estricto y conformar el primer banco de reproductores machos y hembras con esta condición.
Los análisis iniciales apuntan a que esta condición no proviene de especies silvestres, sino que se trata de una mutación surgida de manera espontánea dentro de los ambientes controlados de estos cultivos. El profesor Ariza explica que factores ambientales, físicos o químicos propios del entorno rural, como la exposición a rayos ultravioleta, el uso de ciertos insecticidas en campos aledaños o sustancias asociadas a fertilizantes, alteraron el genoma de los peces, lo que provocó modificaciones estructurales en sus cromosomas.
Para comprender los mecanismos biológicos detrás de este cambio, los investigadores identificaron entre 10 y 12 genes candidatos relacionados con la fisiología bioquímica del tejido óseo, muscular y de los tendones, siendo el colágeno el tejido primordial debido a su rol en las etapas iniciales de la formación ósea. “Hay genes que pueden degradar el hueso, hay genes que incrementan la masa ósea o permiten que no se presenten entonces las espinas”, dijo Ariza sobre los enfoques del estudio genómico en desarrollo.
Actualmente, la investigación realiza cruces controlados e inducción hormonal con una muestra piloto de aproximadamente dos parejas de reproductores con ausencia total de espinas por finca. Aunque los alevinos ya están en crecimiento, los científicos deberán esperar a que alcancen los 30 gramos para evaluar mediante ecografías la proporción exacta de descendientes que heredaron la condición.
El objetivo final es utilizar la selección asistida por marcadores moleculares para fijar de forma permanente los dos alelos en la población, lo que permitirá ofrecer filetes limpios para reducir los costos de procesamiento industrial y elevar el valor agregado de la piscicultura nacional, lo que podría revolucionar la industria, y el consumo de este pescado.