Mosca soldado negra podría ser el nuevo alimento para las cachamas blancas
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Mosca soldado negra podría ser el nuevo alimento para las cachamas blancas

Larvas criadas con desechos agrícolas reemplazan con éxito la soya, ofreciendo una alternativa sostenible para la producción de peces
Universidad Nacional
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Una investigación desarrollada por la Universidad Nacional de Colombia, a manos de la zootecnista Edna Menjura Rojas, demostró que es posible reemplazar hasta 15% de la torta de soya, usada para alimentación de la cachama blanca, por harina de larvas de mosca soldado negro o Hermetia illucens.

Este hallazgo abre una alternativa sostenible para la piscicultura del país, permitiendo sustituir materias primas tradicionales como la soya y la harina de pescado, los cuales generan un alto impacto ambiental por la deforestación y la sobrepesca, además de encarecer los costos de producción.

La investigación se encargó de evaluar a 96 alevinos de cachama blanca durante 55 días con dietas que contenían diferentes porcentajes de la harina de insecto. Los resultados sorprendieron positivamente, ya que los peces alimentados con esta alternativa crecieron prácticamente igual que aquellas que recibieron alimento convencional, sin mostrar diferencias significativas en su ganancia de peso, tasa de crecimiento o conversión alimenticia. Asimismo, los análisis fisiológicos confirmaron que indicadores clave como la grasa visceral, la condición del hígado y los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre se mantuvieron dentro de los rangos normales.

“Estos resultados son especialmente importantes porque en Colombia todavía no existe una regulación específica sobre el uso de insectos para alimentación animal; por ello estamos generando evidencia científica que sirva para construir futuros marcos normativos en el país. Ese también es uno de los objetivos de este trabajo”, explica la zootecnista Menjura.

En el aspecto sanitario, la harina de larvas superó con éxito rigurosas pruebas microbiológicas y toxicológicos. Los análisis confirmaron la ausencia de salmonella y registraron niveles de mínimos de metales pesados y otros microorganismos, cumpliendo con los estándares internacionales de seguridad para el consumo humano.

Las larvas utilizadas en el estudio se criaron sobre una mezcla compuesta por 37,4 % de residuos de mango, 20,6 % de yuca y 10,2 % de harina de guayaba, además de salvado de trigo y cereza de café. Luego se sometieron a procesos de inactivación, escaldado, secado y molienda para producir la harina utilizada en las dietas experimentales. La harina presentó entre 40 y 44 % de proteína y un perfil favorable de aminoácidos y lípidos, características fundamentales para la nutrición de los peces.

La experta explica que, aunque Europa ya autorizó varias especies de insectos para alimentación acuícola mediante regulación sanitaria específica, en Latinoamérica todavía existen vacíos normativos y poca evidencia experimental en especies nativas de interés comercial. Por eso considera que los resultados obtenidos en cachama blanca representan un avance importante hacia sistemas acuícolas más sostenibles y menos dependientes de materias primas tradicionales.

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