Europa abre la puerta a las nuevas técnicas genómicas en la agricultura
El Parlamento Europeo aprobó las nuevas normas que facilitan el acceso, la investigación y la comercialización de cultivos obtenidos mediante Nuevas Técnicas Genómicas (NTG). Con esta decisión, el continente regulará las plantas en función de su composición genética final y no del método utilizado para obtenerlas.
Esta votación excluye a la edición genética de precisión, como la tecnología Crispr, de la restrictiva legislación de los Organismos Modificados Genéticamente (OGM), con el fin de responder a las necesidades del campo, proteger la seguridad alimentaria y construir un mercado más competitivo.
La aprobación de esta normativa busca revertir el rezago tecnológico al permitir el desarrollo de variedades vegetales mejoradas que puedan sobrevivir a sequías, inundaciones, temperaturas extremas y plagas, lo que garantiza un rendimiento estable y perfiles nutricionales óptimos para los consumidores.
Al respecto, Jessica Polfjärd, ponente del Parlamento Europeo, manifestó: "Se trata de una victoria histórica para los agricultores y el futuro de Europa. Al poner a disposición tecnologías de mejora vegetal seguras y con base científica, estamos respondiendo a las necesidades del campo, protegiendo nuestra seguridad alimentaria y construyendo un mercado más competitivo e innovador".
Con este paso, el bloque europeo busca impulsar la innovación y brindar a sus productores herramientas biotecnológicas para hacer frente a la crisis climática.
Las normas se aplicarán tanto a cultivos desarrollados en Europa como a las importaciones, como el trigo bajo en gluten o el maíz resistente a la sequía, lo que representa una oportunidad para Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Argentina. Estos países latinoamericanos ya cuentan con normativas modernas para las NTG, pero los productores locales temían que el desarrollo de cultivos editados les cerrara las puertas del mercado europeo.
Con esta aprobación, sectores clave y de alto valor exportador como el bananero, que enfrenta plagas como el Fusarium R4T, podrán adoptar soluciones biotecnológicas con la certeza de que continuarán exportando a la Unión Europea.
María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva para la Región Andina de Agro-Bio, resaltó la relevancia de este paso: "Este hito demuestra la urgencia de mantenernos al día con la ciencia. Mantenerse abiertos a las nuevas tecnologías es lo que nos permitirá adaptarnos a los cambios drásticos del clima, a las exigencias del consumo y a la necesidad de fomentar una producción agrícola mucho más eficiente y sostenible de cara al futuro".
El reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, y su aplicación obligatoria comenzará dos años después, lo que otorga una ventana de tiempo estratégica a los sectores involucrados.