¿Qué tan efectivo es el uso del manejo de semiestabulación en el ganado?
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¿Qué tan efectivo es el uso del manejo de semiestabulación en el ganado?

Este sistema intermedio mejora el bienestar animal y la producción de carne o leche mediante dietas controladas y personalizadas
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En la ganadería colombiana existe una práctica que, si bien no es nueva, gana terreno de manera gradual. Se trata de la semiestabulación, un sistema intermedio entre el pastoreo tradicional, en el que el animal permanece siempre en el potrero, y la estabulación total, en la que vive confinado en un corral.

Juan Carlos Rojas, consultor en nutrición de rumiantes de BeefSmart Consulting, lo explica más técnicamente y señala que: “La semiestabulación es un sistema en donde el animal no está estabulado por completo, sino que tiene acceso a algún sistema de pastoreo. Tiene unas horas de estabulación y unas horas de estar al aire libre”.

Ricardo Arenas, médico veterinario de Fedegan, complementa esta definición al señalar que estos momentos de libertad en los potreros cumplen una función específica, ya que permiten que los animales interactúen y se alimenten del forraje disponible, mientras que en el establo reciben el grueso de la ración alimenticia diaria.

Colombia, como país de vocación forrajera y con oferta de pasto durante buena parte del año, no ha tenido históricamente la necesidad de recurrir a sistemas de confinamiento, a diferencia de países con estaciones marcadas, como Canadá o Estados Unidos, donde en invierno el suelo no produce forraje y el ganado debe ser estabulado por necesidad.

Según Rojas, esta tendencia se encuentra en transformación. Hasta hace unos cinco años el sistema empezaba a surgir con lentitud, impulsado por algunas empresas que llevan años experimentando con estas modalidades.

Más control y productividad

Desde el punto de vista nutricional, la semiestabulación ofrece una ventaja y es el control sobre la alimentación. En el pastoreo libre, el ganadero tiene una influencia limitada sobre lo que consume el animal. La calidad del pasto varía según las lluvias, la etapa de crecimiento del forraje o la fertilización aplicada. En la semiestabulación, en cambio, es posible formular dietas mezcladas que garanticen niveles específicos de proteína, energía y otros nutrientes.

“Desde un punto de vista nutricional, es muy bueno tener control sobre al menos una parte de la ración. En la parte de la semiestabulación podemos hacer dietas mezcladas que nos permiten tener ese control sobre la alimentación”, explica Rojas, mientras que para Arenas, además del beneficio nutricional, concentrar a los animales en los corrales durante una parte del día permite un seguimiento más personalizado de cada individuo.

El bienestar animal es otro factor a favor. Los corrales o establos deben proveer sombra, agua y resguardo frente a condiciones climáticas adversas, lo que en zonas de clima cálido representa una mejora en las condiciones de vida del ganado.

¿En qué especies es ideal?

Los dos expertos coinciden en que la semiestabulación puede aplicarse en diferentes tipos de ganado, pero Rojas señala que el sistema tiene más sentido económico cuando los animales cuentan con un alto potencial genético, ya sea en producción de leche o en ganancia de peso para carne.

“Desde el punto de vista económico, yo no tendría animales en confinamiento o semiconfinamiento si son de bajo potencial genético”.

Rojas concluye señalando que los costos del sistema solo se justifican si el animal es capaz de responder con mayor producción a las mejores condiciones que se le ofrecen.

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