Las cabras podrían prevenir incendios con el pastoreo estratégico
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Las cabras podrían prevenir incendios con el pastoreo estratégico

En Chile, el pastoreo de los ovinos contribuye con la reducción de la vegetación inflamable, lo que evita conflagraciones
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Una de las posibles consecuencias del fenómeno de El Niño es que, por el aumento de las temperaturas, se incremente el riesgo de incendios en campos y bosques. En Chile, estas conflagraciones han afectado a comunidades y ecosistemas; por esto, algunas poblaciones han tomado medidas para mitigar los efectos, y es allí donde las cabras tienen un papel relevante.

En 2017, Rocío Cruces y Víctor Faúndez, de Chile, notaron que una de las causas del incendio forestal que arrasó varias hectáreas de la Cordillera de la Costa era que había grandes volúmenes de vegetación seca, que es un material que fácilmente se incendia. Para disminuir la cantidad de este material, decidieron que un rebaño de cabras podría comerse esa vegetación, sin generar degradación en el ecosistema.

Durante la implementación de la estrategia, encontraron que en Europa ya se utilizaban ovinos para reducir la vegetación inflamable, sobre todo en zonas rurales cercanas a regiones urbanas, con resultados exitosos, pero que esto no se había implementado en Suramérica.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, “Las cabras tienen una capacidad singular: llegan donde otras respuestas para combatir el fuego no pueden. Suben laderas empinadas, se internan entre pastizales secos y otros arbustos altamente inflamables. Avanzan por cercos, quebradas y bordes de bosques donde muchas maquinarias no entran y donde los tratamientos químicos no siempre son viables. Al alimentarse en estos lugares reducen el material vegetal que durante el verano puede convertirse en combustible”.

La pareja de chilenos desarrollaron Buena Cabra, una organización que previene incendios forestales a partir del pastoreo estratégico. Este método consiste en delimitar terrenos con alta acumulación de materiales inflamables, como paja seca o zarzas, para que un rebaño de cabras consuma la vegetación; una vez terminan, se trasladan a otra cuadrícula, lo que permite controlar gradualmente la propagación del material vegetal inflamable.

“A diferencia de una limpieza mecánica puntual, este sistema permite intervenir de manera continua y regenerativa. Mientras comen, las cabras también aportan materia orgánica al suelo, favorecen la infiltración de agua y ayudan a mantener microhábitats más diversos”, detalla la FAO.

La implementación de la estrategia afronta varios retos; por ejemplo, al estar en extensiones de tierra muy grandes, las cabras suelen escaparse o quedan vulnerables a depredadores, por lo que es necesario el uso de perros de pastoreo.

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