El sagú, un cultivo tradicional que tiene potencial para diversificar el agro colombiano
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El sagú, un cultivo tradicional que tiene potencial para diversificar el agro colombiano

Fuera de ser utilizado para obtener harina sirve como espesante y estabilizante, además sus subproductos se usan para obtener bioplásticos, emplearse en la farmacéutica y cosmética
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El sagú de origen andino se cultiva esencialmente para la extracción del almidón de sus rizomas, el cual es utilizado como materia prima en la fabricación de los “bizcochos de achira”, el “pan de sagú”, el “bizcochuelo” y otros productos tradicionales.

Esta planta, conocida también como achira en los departamentos de Nariño, Huila, Tolima y Cauca, y como sagú en Cundinamarca, Meta y Boyacá, tiene un gran potencial para el sector agrícola por la calidad de su almidón.

Luis Alejandro Arias Rodríguez, director del Centro de Bio-Sistemas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, considera que el potencial de producción de esta planta puede estar en la región andina entre los 2.000 y 2.500 metros de altura, en zonas con temperaturas entre los 15 y 25 grados celsius donde no haya mucha precipitación.

El sagú se produce en una topografía de ladera. Al ser plantas tolerantes a suelos con baja fertilidad, es un cultivo que puede ser aprovechado por los pequeños agricultores en zonas donde las condiciones agroecológicas no sean las más favorables.

Gráfico LR

En lo que respecta al mercado de la achira, según Arias, este se encuentra subvalorado porque principalmente se utiliza para preparar pasabocas tradicionales de la gastronomía colombiana.

“Pero tiene un valor atractivo para la elaboración de otros productos en el área de los alimentos saludables libres de gluten, para la obtención de comestibles infantiles, como harina para panaderías especializadas; su contenido de almidón sirve como espesante y estabilizante; además, sus subproductos se usan para obtener bioplásticos, emplearse en la farmacéutica y cosmética; por tanto, tiene un potencial que no ha sido explorado aún”, dijo Arias.

Por estas características, el verdadero valor de esta especie herbácea perenne radica en que puede convertirse en una materia prima agroindustrial, especialmente por el almidón que se extrae de sus rizomas.

LOS CONTRASTES

  • Julio Alejandro Francoprofesor investigador del Programa de Especialización en Gestión de Agronegocios de Uniagraria

    “El sagú sí tiene potencial para la canasta productiva del agro, pero su futuro no está solo en sembrarlo, sino en organizar mejor la cadena”.

  • Luis Alejandro Arias RodríguezDirector del Centro de Bio-Sistemas, de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

    “El mercado de la achira, se encuentra subvalorado, porque principalmente se utiliza para preparar pasabocas tradicionales de la gastronomía colombiana”.

Julio Alejandro Franco, profesor investigador del programa de especialización en gestión de agronegocios de la Uniagraria, señala que el sagú sí tiene potencial para la canasta productiva del agro, pero su futuro no está solo en sembrarlo, sino en organizar mejor la cadena.

“El reto es pasar del cultivo disperso a un modelo de agronegocio con asistencia técnica, transformación, estándares de calidad, asociatividad, marca territorial e innovación. Si eso ocurre, el sagú puede ser una alternativa interesante para diversificar ingresos rurales, fortalecer economías campesinas y conectar tradición con bioeconomía”, señala Franco.

También puede ser rentable, pero no de manera automática. El margen puede ser limitado si el agricultor lo cultiva de forma aislada y vende solamente el rizoma. En cambio, si se articula con una rallandería, una asociación, una agroindustria local o una marca territorial, la rentabilidad puede mejorar porque el valor no queda en la materia prima, sino en el almidón y en los productos derivados.

Estudios realizados muestran que el sistema agroindustrial de la achira o sagú tiene importancia económica y cultural para miles de familias campesinas, y que con mejor manejo técnico se pueden obtener rendimientos de almidón competitivos.

Richard Ferney Ramírez Gómez, creador del emprendimiento Achiras! El patrón del sabor original, reconoce que sí hay potencial en las achiras, porque es un producto muy tradicional, ya no de una región sino de Colombia. “El extranjero pregunta por el café, los bocadillos, el arequipe y, por supuesto, por las achiras”, señala.

Ramírez ve que hay un problema al producir achiras y es que hay muchas empresas que ya se han dedicado a fabricarlas a nivel industrial y no tradicional, lo que hace que sean más baratas. Además, la harina tradicional es más costosa por la mano de obra, porque se utiliza solo sagú, prácticamente es elaborada a mano y no industrialmente.

Territorios que lideran la producción

Datos de la Unidad de Planeación Rural Agropecuaria, Upra, detallan que Nariño con 24.367 toneladas, Cundinamarca con 1.609 y Putumayo con 160 toneladas son los departamentos que lideran la producción del sagú.

Se estima que hay poco más de 2.491 hectáreas sembradas con este cultivo que además de ser el insumo de las achiras, sirve como espesante y estabilizante, además sus subproductos se utilizan para obtener bioplásticos, e inclusive tiene aplicaciones en la industria farmacéutica y cosmética.

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