Drones agrícolas crecen 75% y apuestan por elevar la productividad y optimizar la riega
El uso de drones agrícolas gana terreno en Colombia como alternativa para reducir los tiempos de aplicación, optimizar recursos y mejorar la productividad de los cultivos.
Según Santiago Rivera, gerente general de Tecno Hobbies, importador autorizado de los drones agrícolas DJI en el país, la adopción de estas herramientas ha registrado un crecimiento cercano a 75%, mientras los productores incorporan tecnologías para hacer más eficientes sus labores.
“Estamos viendo una herramienta para reducir tiempos, mejorar márgenes y aumentar la precisión en temas de aplicación en cultivos, tanto de sólidos como de líquidos”, explicó Rivera. El directivo señaló que una labor que puede tomar una jornada por hectárea cuando se realiza con una bomba de espalda puede ejecutarse con un dron en aproximadamente seis a 12 minutos, dependiendo del cultivo y las condiciones del terreno.
La velocidad de operación varía según la topografía y las características de cada plantación. Cultivos como aguacate, café, maíz y soya requieren ajustes en la ubicación y el rendimiento de los equipos. Por eso, la selección de la tecnología debe responder a las necesidades particulares de cada explotación agrícola.
Ahorro de recursos
Uno de los beneficios destacados por Rivera es la reducción del agua utilizada en las aplicaciones. De acuerdo con su explicación, el uso de drones puede disminuir el volumen requerido hasta cerca de 10% frente a métodos convencionales, dependiendo de las condiciones de aplicación. Esta capacidad también puede contribuir a un uso más eficiente de los insumos y a reducir el impacto ambiental de las actividades agropecuarias.
La tecnología, sin embargo, no busca reemplazar por completo los métodos tradicionales ni eliminar puestos de trabajo. El propósito, según el gerente, es complementar las herramientas existentes y abrir nuevas oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes que podrían regresar al campo mediante actividades relacionadas con la operación de drones, la fumigación y la agricultura de precisión.
“Lo que estamos buscando con este nuevo medio no es dejar de contratar personas, sino incentivar a los jóvenes a que puedan retornar al campo con nuevas tecnologías”, afirmó.
En el mercado existen equipos con capacidades de 20, 50, 70 y 100 litros, además de soluciones para explotaciones de mayor extensión. La elección depende del volumen de aplicación, el caudal requerido y las características del cultivo. Los drones pueden distribuir productos sólidos y líquidos, mientras que algunas configuraciones permiten incorporar sistemas de carga para transportar mercancías o insumos dentro de las fincas.
Agricultura de precisión
La oferta tecnológica también incluye drones con cámaras multiespectrales, capaces de analizar cómo se refleja la luz en las plantas y aportar información sobre su estado. Estos datos pueden ayudar a identificar señales de enfermedades o estrés hídrico y respaldar decisiones sobre el manejo de los cultivos.
El monitoreo aéreo también tiene aplicaciones en la ganadería. Estas herramientas permiten caracterizar predios, delimitar potreros, elaborar mapas del terreno, evaluar la cobertura vegetal y detectar zonas con malezas. Las imágenes georreferenciadas facilitan comparar las condiciones de las pasturas a lo largo del tiempo y orientar intervenciones más precisas.
Rivera indicó que el mercado se ha expandido desde el Eje Cafetero hacia otras regiones, entre ellas Meta, Valle del Cauca, el norte del país y Antioquia, donde se utilizan equipos en actividades relacionadas con aguacate, pastos, herbicidas y fertilizantes.
Los precios de los drones comercializados por en el mercado oscilan entre $54 millones para los equipos más pequeños y $268 millones para los de mayor capacidad. La empresa estima una meta de entre 900 y 1.500 unidades anuales en su operación, aunque Rivera aclaró que no dispone de una cifra consolidada para todo el mercado nacional.