¿Cómo se está preparando el sector palmero para afrontar el fenómeno de El Niño?
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¿Cómo se está preparando el sector palmero para afrontar el fenómeno de El Niño?

Entre las acciones están la conservación de humedad del suelo mediante coberturas vegetales y biomasa, el monitoreo de niveles freáticos y el manejo adecuado de drenajes, entre otras medidas
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El fenómeno de El Niño se caracteriza por sequías prolongadas en las regiones y aumento de temperaturas, lo que llega a afectar en algunos casos la producción agrícola y el sector palmicultor no es la excepción de este hecho natural.

Estudios realizado al respecto por Cenipalma en la Zona Norte, un déficit hídrico de 120 milímetros (mm) al año ya genera pérdidas cercanas a 3 toneladas por hectárea. Si el déficit alcanza los 400 mm, como proyectan algunos escenarios para el segundo semestre, las pérdidas pueden superar las 10 toneladas por hectárea para un período de 24 a 30 meses, equivalentes a cerca de 30% de la producción.

Pero los impactos de la sequía van más allá de la reducción inmediata de los rendimientos, señala Eduardo José Graterol Matute, director general de Cenipalma, porque durante los periodos prolongados de déficit hídrico se afecta la absorción y movilización de nutrientes, disminuye la actividad fisiológica de la palma y pueden presentarse síntomas como acumulación de flechas (hojas sin abrir), secamiento foliar, doblamiento del cogollo y pérdida de área fotosintética activa.

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Además, algunas afectaciones sobre la formación de inflorescencias pueden manifestarse varios meses después del evento climático e incluso repercutir sobre la producción durante más de tres años.

Graterol precisa que, “el aumento de la temperatura constituye uno de los factores de mayor preocupación asociados con el fenómeno de El Niño. De acuerdo con los modelos climáticos analizados por Cenipalma, las anomalías térmicas podrían superar los 3 °C, situación que incrementa el riesgo de sequías, incendios forestales y reducción de la disponibilidad hídrica”.

LOS CONTRASTES

  • Eduardo José Graterol MatuteDirector general de Cenipalma

    “La corrección de problemas de compactación, la optimización de los sistemas de riego y el ajuste oportuno de los programas de fertilización, son algunas acciones para afrontar el fenómeno de El Niño”

  • Oscar Cifuentes Vargasgerente general de Gremca, Agricultura y Energía Sostenible S.A.

    “En el cultivo se han implementado prácticas agronómicas orientadas a conservar la humedad del suelo, como el manejo de coberturas vegetales y la aplicación de materia orgánica”.

En la palma de aceite, variables como la temperatura, la humedad relativa, la precipitación y la evapotranspiración influyen directamente sobre el crecimiento, desarrollo y productividad del cultivo. Cuando estas condiciones se alteran, se generan situaciones de estrés fisiológico que afectan procesos internos relacionados con la absorción de agua y nutrientes, la actividad fotosintética y la formación de estructuras reproductivas.

Por estos hechos descritos y para mitigar tales efectos, Cenipalma recomienda actuar de manera preventiva mediante la implementación de sistemas de riego eficientes, la evaluación permanente de la infraestructura de riego para evitar pérdidas.

Así como, el seguimiento del balance hídrico de la plantación y la conservación de la humedad del suelo mediante coberturas vegetales permanentes y uso de biomasa proveniente de hojas de poda, racimos vacíos y otros materiales orgánicos.

Adicionalmente, se promueve el monitoreo de niveles freáticos y el aprovechamiento de la infraestructura de drenaje para conservar agua durante los periodos críticos.

Igualmente, recomienda para conservar la humedad y reducir la temperatura del suelo, la corrección de problemas de compactación que limitan la infiltración y almacenamiento de agua, y la optimización de los sistemas de riego existentes para mejorar la eficiencia en el uso del recurso hídrico.

También sugiere ajustar las estrategias de fertilización a las condiciones climáticas y priorizar nutrientes relacionados con la regulación hídrica y la tolerancia al estrés, especialmente potasio y cloro.

“Estas prácticas ayudan a regular la temperatura del suelo, conservar humedad por más tiempo y mantener condiciones más favorables para el desarrollo de las raíces”, dice Graterol.

Entre tanto, Oscar Cifuentes Vargas, gerente general de Gremca, Agricultura y Energía Sostenible S.A., al respecto indica que, esta empresa del sector palmero, ha implementado diferentes estrategias para mitigar los efectos del fenómeno de El Niño, especialmente mediante ajustes y mejoras tecnológicas en los sistemas de riego.

“Se pasó en la plantación de sistemas de riego de por inundación a sistemas presurizados y de riego por goteo de alto caudal, que alcanzan eficiencias cercanas al 90%, permitiendo un uso mucho más eficiente y racional del recurso hídrico”, precisa Cifuentes.

Adicionalmente, señala que, se han implementado prácticas agronómicas orientadas a conservar la humedad del suelo, como el manejo de coberturas vegetales en el cultivo y la aplicación de materia orgánica.

“Estas estrategias contribuyen a disminuir la pérdida de humedad, mejorar las condiciones del suelo y optimizar el aprovechamiento del agua, fortaleciendo la capacidad del cultivo para enfrentar períodos de altas temperaturas y menor disponibilidad hídrica”, enfatiza Cifuentes.

Sobrecostos

Los sobrecostos que puede generar este fenómeno climático dependen de factores como la disponibilidad de infraestructura de riego, las condiciones particulares de cada plantación y las medidas que deban implementarse en cada zona productora.

Por esta razón, el enfoque actual está orientado a la prevención y al fortalecimiento de prácticas que permitan reducir los impactos productivos antes de que se intensifiquen las condiciones climáticas adversas.

El mensaje desde Cenipalma es que, la preparación temprana es la mejor estrategia para proteger la productividad y la sostenibilidad de las plantaciones. Por eso, insiste en que los productores no deben esperar a observar síntomas visibles de estrés para actuar, ya que muchas de las decisiones que permiten reducir los impactos del fenómeno deben implementarse antes de que las condiciones de sequía se intensifiquen.

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