Una inversión en energía solar para una finca promedio se recupera en dos o tres años
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Una finca productiva típica del campo colombiano que instalen unos 160 paneles solares en un área aproximada de 400 metros cuadrados, y con una capacidad máxima cercana a los 100 kilovatios pico, podría ahorrar hasta $108 millones anuales y recuperar la inversión en dos o tres años.
Este caso práctico, elaborado como ejemplo para Agronegocios por Santiago Ortega, cofundador y director de Innovación de Emergente, explica el porqué muchos productores agropecuarios en el país se están pasando a este tipo de energía.
Lo fácil que resulta su implementación, la integración con la red eléctrica existente y la disminución de los costos, son ventajas que muchos agroindustriales están poniendo a su favor.
“Esta es una solución tecnológica robusta que está al alcance de cualquiera y con distintos usos, desde una bomba de agua de energía solar, refrigeradores, iluminación para cultivos de flores, entre otros. Si un agroindustrial tiene servicio de energía, puede instalar paneles solares para disminuir el valor de su factura y entregar los excedentes de energía a la red”, afirma Ortega.
Hoy, la instalación de estos sistemas es muy fácil y práctica desde lo técnico, pues no existen tantos limitantes como el espacio o el lugar. Incluso en un techo con tejas de barro se puede hacer o hasta en el piso. Además, el principal reto que era la financiación se ha suplido con muchas soluciones provenientes de cooperativas y asociaciones microfinancieras, que han creado productos destinados a promover esta energía.
“Colombia tiene potencial para aprovechar la energía solar”
Laura Pérez, desarrolladora de Negocios de Erco Energía, indicó que la adopción de la energía solar en el campo viene en aumento porque los agroindustriales se dieron cuenta de que no solo se reducen los costos asociados al consumo de energía eléctrica, sino que ademá se mejora la eficiencia de sus procesos productivos, sobre todo en fincas que la utilizan para refrigeración, ventilación, iluminación, cercas eléctricas, ordeño y otros equipos.
“Colombia tiene un buen potencial para el aprovechamiento de la energía solar debido a sus condiciones de radiación durante gran parte del año. Consideramos que esta representa una oportunidad importante para el sector agropecuario por el ahorro económico y porque también contribuye a la sostenibilidad ambiental, la reducción de emisiones y una mayor autonomía energética de las fincas, en especial en zonas rurales donde el suministro eléctrico puede presentar limitaciones”, asegura Pérez.
Si un productor agropecuario desea instalar un sistema de esta naturaleza en su finca, debe realizar antes un diagnóstico previo de por lo menos los últimos seis meses de consumo que le indique cuánto y en qué horarios lo hace, y cuáles son los equipos de mayor demanda, con su tipo y su potencia. Aquí entran bombas, motores, sistemas de riego, refrigeradores, ordeñadoras, ventiladores, iluminación, entre otros.
También es importante analizar los horarios de operación, la disponibilidad y las características del área, la radiación solar disponible en la ubicación de la finca, la calidad de la infraestructura eléctrica, si se requiere almacenamiento de energía o si el sistema puede operar conectado a la red eléctrica, y si se planea aumentar la producción o instalar nuevos equipos. Las respuestas a estas inquietudes le darán luces sobre cómo debe hacerse la implementación de este sistema.
En cuanto al ahorro, que es uno de los factores que más llama la atención de los productores, Laura Pérez señala que este depende en gran parte del consumo de la finca, el tamaño del sistema solar, la radiación disponible, los horarios de operación y si se utilizan baterías. Por eso, agrega, no es recomendable establecer un porcentaje único para todas las fincas.
“Como referencia, un sistema solar conectado a la red correctamente dimensionado puede permitir que una finca cubra entre el 30 % y el 70 % de su consumo anual de electricidad, aunque en algunos casos puede ser mayor. El porcentaje óptimo depende de las características particulares del proyecto”, concluye la vocera de Erco Energía.
“Ya tenemos 300 MW en techos en Colombia”
Santiago Ortega, de Emergente, señala que la adopción de la energía solar en el país se refleja en que ya hay 300 MW en techos en Colombia, es decir, montajes de pequeña escala. “Eso es como una de las cuatro turbinas de viento que tiene hoy Hidroituango”, dice. En cuanto a la energía solar de gran escala, el país cuenta con 4GW, que representa entre cerca del 5% de la capacidad instalada.
“Esto va creciendo mucho, cada vez hay más empresas que conocen de energía solar, cada vez se llega a más territorios y es una especie de blindaje frente a los aumentos en los precios de la energía”, comenta Ortega.