Hongo del Tolima surge como alternativa para reducir residuos en cultivos de arroz
Una investigación desarrollada en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia plantea una alternativa para aprovechar los residuos del cultivo de arroz mediante el uso de la orellana (Pleurotus sp.), un hongo con capacidad para degradar materiales complejos.
El estudio logró mantener viable durante casi tres meses un producto basado en este microorganismo, lo que representa un avance significativo frente a formulaciones previas. El objetivo es transformar el tamo, un residuo que se acumula tras la cosecha y que genera problemas ambientales en zonas arroceras como el Tolima.
La investigación, liderada por la bióloga Salomé Gómez Gómez, se centró en el micelio del hongo, una red de filamentos que permite descomponer componentes difíciles como la lignina. Sin embargo, uno de los principales retos fue mantener vivo este organismo, ya que, a diferencia de un fertilizante convencional, el micelio respira, se consume y pierde efectividad con el tiempo.
“Lo central está en que estos hongos rompen varios componentes de la pared celular del tamo, particularmente uno llamado lignina, que es muy difícil de degradar para otros microorganismos. Este tipo de orellana utiliza al menos tres enzimas para realizar este proceso”, dijo la bióloga Gómez,
Para resolverlo, se evaluaron distintas combinaciones de sustancias hasta encontrar que el uso de alcohol polivinílico a 2% permitía prolongar su actividad biológica. Aunque el hongo no permanece intacto, el deterioro es más lento y mantiene su capacidad de acción, lo que fue comprobado mediante el conteo de microorganismos activos.
El estudio también evidenció que la temperatura es un factor determinante. Mientras que a 20 °C el micelio se mantiene estable, por encima de los 30 °C su degradación se acelera, lo que plantea desafíos para su uso en regiones cálidas.
El potencial de esta solución es relevante si se considera que el país produce grandes volúmenes de residuos de arroz. Solo en el segundo semestre de 2019 se generaron cerca de 1,9 millones de toneladas, de las cuales más de 362.000 corresponden al Tolima. Estos desechos, en muchos casos, se queman o se destinan a la ganadería, lo que genera más emisiones contaminantes.