Residuos del café podrían convertirse en una alternativa para purificar el aire
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Residuos del café podrían convertirse en una alternativa para purificar el aire

Por su riqueza en carbono, el cuncho de café puede utilizarse para desarrollar materiales que retienen contaminantes en su superficie
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En la búsqueda de una materia prima con potencial para capturar contaminantes, el investigador Luigi Sebastián Merchán, magíster en Química, centró su atención en uno de los cultivos más representativos de Colombia: el café, cuya cadena de producción genera grandes volúmenes de residuos.

Su trabajo hizo parte de un proyecto entres las sedes de la Universidad Nacional orientado a encontrar nuevos usos para estos subproductos. Durante la investigación analizó materiales como la pulpa, la cáscara, el pergamino y el cuncho de café, siendo este último el que mostró los resultados más prometedores.

“No todos los cafés generan el mismo residuo, pues factores como el tipo de grano, el nivel de tostión o la forma de preparación pueden alterar las propiedades del material. Para reducir esa variabilidad decidí recolectar toda la muestra de una única fuente comercial, en este caso una reconocida cadena de café internacional”, manifestó Merchán.

El investigador explicó que el cuncho de café fue sometido a un proceso de secado, tamizado y clasificación según el tamaño de sus partículas. Posteriormente, el material recibió tratamientos térmicos controlados que transformaron su estructura interna sin alterar su base de carbono.

Este procedimiento eliminó la humedad y los compuestos inestables, además de generar una red de poros y microcavidades que aumentó significativamente su capacidad de contacto.

“Convertimos ese cuncho en una especie de esponja microscópica para moléculas de azufre, y, como ocurre con una esponja común, cuanto más porosa era su estructura mayor era su capacidad de retener lo que entraba en contacto con ella”, afirmó.

Para evaluar el desempeño del material, el investigador optó por no emplear gasolina o diésel comerciales. En su lugar, desarrolló en el laboratorio un combustible modelo, una mezcla simplificada preparada con una concentración específica de una única molécula que contiene azufre.

Explicó que esta metodología permitió trabajar bajo condiciones controladas. Mientras un combustible convencional está compuesto por cientos o incluso miles de moléculas diferentes, lo que dificulta identificar el comportamiento de cada una, el combustible modelo contiene únicamente componentes conocidos y en proporciones definidas, lo que facilita medir con precisión la capacidad del material para remover el azufre.

Para comprobar la efectividad del material, el investigador evaluó si las moléculas de azufre quedaban retenidas en los poros generados en el cuncho de café. Una vez concluido el proceso, analizó nuevamente el combustible para determinar la cantidad de azufre que permanecía en la mezcla.

La verificación se realizó mediante cromatografía líquida de alta eficiencia, una técnica que permite separar los diferentes compuestos de una mezcla e identificar con precisión la concentración de cada uno. Gracias a este procedimiento fue posible comparar los distintos tratamientos aplicados al residuo de café y establecer cuál ofrecía el mejor desempeño.

Los resultados mostraron que el material más eficiente logró remover cerca del 98 % del azufre presente en el combustible. No obstante, el investigador aclaró que este porcentaje debe interpretarse con cautela. "Es un resultado muy prometedor porque demuestra que el concepto funciona, pero todavía no significa que podamos reemplazar inmediatamente los procesos industriales actuales", advirtió.

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