Estudio en adultos revela posible beneficios en su memoria por consumo de arándanos
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia evaluó el posible papel que puede tener el arándano rojo, Vaccinium macrocarpon, en la función cognitiva y la salud cerebral de adultos mayores sanos.
Durante 12 semanas, 60 participantes en un rango de edad entre 50 y 80 años consumieron diariamente polvo de cranberry liofilizado o un placebo. Al finalizar el ensayo, se observaron diferencias significativas en la memoria episódica visual y la perfusión cerebral regional entre el grupo que consumió la fruta y el que recibió el placebo.
Asimismo, quienes consumieron el arándano presentaron una reducción en los niveles de colesterol LDL, un hallazgo que los investigadores consideran relevante para seguir explorando el vínculo entre la salud vascular y la función cognitiva.
Este tipo de hallazgos corresponde a un consumo del fruto que ha incrementado y, al mismo tiempo, el interés científico se ha ampliado más allá de sus beneficios para la salud urinaria. Sus compuestos bioactivos, que incluyen polifenoles, antocianinas y proantocianidinas, están siendo estudiados por su impacto integral en el organismo. Incluso, estudios anteriores ya sugerían una asociación directa entre una mayor ingesta de flavonoides y un mejor mantenimiento de las funciones cerebrales durante el envejecimiento, posicionando a esta fruta como un elemento clave en la nutrición orientada a la longevidad.
Utilizando un diseño aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, considerado uno de los estándares de referencia en investigación clínica, los autores observaron mejoras en determinadas pruebas de memoria episódica visual y cambios en la perfusión cerebral de regiones asociadas con procesos cognitivos.
Al respecto, el doctor David Vauzour, investigador sénior en Nutrición Molecular de la Universidad de East Anglia, destacó que estos resultados aportan información muy valiosa para comprender la relación entre la alimentación y el bienestar mental en la vejez.
Pese a que los resultados son prometedores, los autores resaltan que el estudio se realizó en un grupo específico de adultos mayores sanos, por lo que será necesario continuar investigando para desentrañar los mecanismos biológicos exactos y confirmar los hallazgos en poblaciones más amplias y diversas.