En riesgo alrededor de 100.000 hectáreas de arroz por sobreoferta y precios bajos
El arroz es uno de los pilares de la alimentación en Colombia y un producto infaltable en la mesa de millones de hogares. Sin embargo, detrás de su presencia cotidiana, miles de agricultores se enfrentan a un profundo problema de sobreproducción.
De acuerdo con estimaciones de la Unión Arrocera, la cadena del cereal podría reducir hasta 100.000 hectáreas de cultivo por la sobreoferta en el mercado.
Aunque el consumo per cápita se ha mantenido estable durante los últimos años, de 45,22 kilogramos por persona al cierre de 2024, el problema no radica en la demanda interna, sino en el exceso de producción nacional y en la competencia con arroz importado, que llega al país a precios más bajos. Esto ha llevado a una acumulación de inventarios que presiona los precios y reduce los ingresos de los productores.
Daniel Ruiz Worth, CEO de la Unión de Arroceros/Arroz Supremo, explica que Colombia ha sembrado más arroz del que consume en los últimos tres años, lo que ha generado un aumento constante en los inventarios. A esto se suma que los precios internacionales han caído cerca de 30% durante 2025, lo que hace aún más atractivo el producto extranjero frente al nacional.
Milciades Naim Pizarro, presidente de la Junta Directiva de Fedearroz, señala que la mayoría de los agricultores siembra entre marzo y mayo, aprovechando la temporada de lluvias, ya que no cuentan con sistemas de riego que les permitan escalonar la producción.
Como el arroz es un cultivo de ciclo corto, las cosechas se concentran en agosto y septiembre, lo que provoca una salida masiva de producto al mercado en el mismo periodo.
En el pasado, el Estado intervenía mediante mecanismos de almacenamiento para evitar la caída de precios. Sin embargo, la desaparición de estas herramientas dejó al sector expuesto a las dinámicas del mercado.
Hoy, los molinos, saturados de inventarios, prefieren importar arroz de países como Ecuador, Perú o Estados Unidos, donde el precio puede ser entre 10% y 15% más bajo.
Ante la falta de compradores, muchos agricultores se ven obligados a entregar su cosecha en consignación. Sin plantas de secamiento propias ni infraestructura para conservar el grano, el paddy verde —altamente perecedero— queda en manos de los molineros, trasladando al productor el riesgo de pérdida o desvalorización.
Aunque esta modalidad ha funcionado de forma limitada en regiones como Casanare, no representa una solución estructural para el conjunto del sector.
La revaluación del peso colombiano se asoma como otro problema, que se suma a los bajos precios internacionales, lo que ha colocado al arroz nacional en una posición de desventaja competitiva.