Atún colombiano gana terreno, pero tiene retos para competir globalmente
La pesca es mucho más que una actividad económica, es una pieza clave en la seguridad alimentaria global y una fuente vital de ingresos para muchas naciones. En ese contexto, el atún se consolida como uno de los productos más relevantes dentro del comercio pesquero, y en el caso de Colombia, el procesamiento de esta especie constituye una de las actividades productivas de mayor relevancia socioeconómica para el país, teniendo impactos tanto en su dimensión artesanal como desde la óptica industrial.
Así lo mencionó William Tepud, director general de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Aunap, quien además indicó que esta es una industria que tiene un gran potencial de exportación.
De hecho, ese dinamismo del sector ya se puede cuantificar, y demuestra que tiene un impacto considerable en la economía nacional. Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, el atún hace parte de los segmentos más activos dentro de la canasta exportadora agroindustrial, toda vez que Colombia vende alrededor de 22.486 toneladas de conservas de atún en el exterior, ventas que dejan ingresos aproximados de US$130 millones, teniendo como compradores principales a Italia, España, Estados Unidos, Holanda y Reino Unido.
Sin embargo, el mercado atunero se sostiene principalmente en el consumo interno y en una industria de procesamiento con grandes jugadores del sector como Seatech.
Los retos del sector
Entre las múltiples variables que determinan el comportamiento de este mercado, siendo la pesca la base de toda la cadena, es una industria que enfrenta retos los cuales condicionan su crecimiento.
En medio de un contexto donde la demanda global exige cada vez mayores estándares de sostenibilidad, el país debe avanzar en la consolidación de prácticas responsables que garanticen la conservación de sus recursos.
Por ejemplo, según la Aunap, uno de los principales desafíos está en cumplir con las medidas de ordenación y conservación establecidas por la Comisión Interamericana del Atún Tropical, que están orientadas a reducir la captura incidental y garantizar la sostenibilidad de especies.
A esto se suma un rezago en infraestructura clave en el litoral Pacífico. La falta de muelles, plantas de procesamiento, sistemas de transporte y vías limita el desarrollo de la cadena productiva, lo que reduce la competitividad del país frente a otros mercados según mencionó Tepud.
Por eso, para el sector es clave consolidar inversiones público-privadas en estos frentes, siendo proyectos fundamentales no solo para fortalecer la industria, sino también para generar desarrollo económico en las distintas comunidades costeras.
Otro de los retos estructurales es la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que continúa afectando la rentabilidad de las operaciones formales y la sostenibilidad del recurso tal cual lo explica la Aunap. En este frente, el fortalecimiento de los sistemas de seguimiento, control y vigilancia es clave, así como la mejora en la trazabilidad del producto, un factor cada vez más determinante para acceder a mercados internacionales.
Precisamente, en paralelo a estos desafíos internos, Colombia busca abrir nuevas oportunidades en el frente externo. El sector atunero colombiano ha iniciado acercamientos comerciales con Estados Unidos, según informó Analdex recientemente, en un intento por ampliar su presencia en uno de los mercados más exigentes del mundo.
Sin embargo, este objetivo contrasta con las brechas que aún persisten en el país, en materia de infraestructura, control y estandarización.
En comparación con otros países de la región, como Ecuador, uno de los principales exportadores de la región, Colombia avanza de forma más gradual en su posicionamiento internacional. Esto evidencia que, más allá de contar con el recurso, el reto está en consolidar una cadena de valor robusta que permita competir en condiciones similares.
Así, el mercado del atún en Colombia se mueve en una doble dinámica: por un lado, un consumo interno que mantiene activa la industria y, por otro, un potencial exportador que sigue en desarrollo.
Los datos mundiales
La producción mundial de atún supera los 7 millones de toneladas anuales, y estimaciones de Fortune Business Insights señalan que el mercado mundial está valorado en US$44.170 millones, cifra que llegaría hasta US$60.000 millones en 2035.
Un reciente informe de la FAO detalla que el mercado está en transformación, prefiriendo los filetes sobre los enlatados.
Pesca pero con prácticas sostenibles
Desde 2017 la ONU designó el 2 de mayo como el Día Mundial del Atún, una jornada que busca destacar la importancia de la pesca responsable de esta especie que tiene una naturaleza migratoria. Para 2027 se busca que la pesca del atún sea 100% sostenible, beneficiando así la conservación de la fauna y flora marina. Entre los animales que se afectan por la pesca del atún se destacan los tiburones, ballenas y tortugas.