La alimentación que necesita su perro según la edad, el peso y el tamaño de cada raza
La alimentación de un perro no debería ser igual durante toda su vida. Sus necesidades nutricionales cambian de acuerdo con la edad, el tamaño, el ritmo de crecimiento y su estado metabólico y físico. Una dieta inadecuada puede estar relacionada con pérdida de masa muscular, debilitamiento del sistema inmunológico, problemas de piel, alteraciones digestivas y mayor susceptibilidad a enfermedades e infecciones.
Carlos Andrés Cifuentes, médico veterinario, explica que los perros requieren más de 40 nutrientes esenciales para mantener una dieta equilibrada.
Por eso, al elegir un alimento es necesario revisar su composición y la calidad y procedencia de sus ingredientes.
Cachorros
Durante esta etapa, que comienza aproximadamente a los dos meses después del destete y puede extenderse hasta un año o año y medio, dependiendo del tamaño, los perros necesitan más calorías, proteínas y minerales, entre ellos calcio y fósforo. “Están construyendo, se están desarrollando los huesos, los músculos y tejidos a gran velocidad”, señala Cifuentes.
En razas pequeñas, el metabolismo acelerado y el estómago reducido hacen recomendable utilizar croquetas pequeñas, con alta densidad de nutrientes y calorías por bocado. El objetivo es evitar bajones de azúcar. En las razas medianas, la dieta debe favorecer un desarrollo equilibrado y un peso adecuado, con nutrientes Omega 3 y Omega 6.
En los perros de razas grandes, el crecimiento es rápido pero prolongado y exige especial cuidado de huesos y articulaciones.
Adultos
Requieren una nutrición de mantenimiento que permita conservar un peso saludable, reparar tejidos y proporcionar energía sin acumular grasa. En perros medianos, después de la esterilización puede disminuir el gasto energético, por lo que deben controlarse las calorías. Los grandes necesitan además apoyo para su salud digestiva y articular, con energía controlada e ingredientes como glucosamina.
Seniors
Con el envejecimiento, el metabolismo se hace más lento y disminuye la actividad física. Estos animales necesitan menos calorías, pero proteínas de mayor calidad y fácil digestión. También pueden requerir ingredientes como glucosamina y antioxidantes para apoyar articulaciones, riñones y cerebro.
La calidad de los ingredientes también importa. Cifuentes recomienda revisar que entre los primeros ingredientes aparezcan fuentes explícitas de proteína animal, como carne de pollo, harina de salmón o carne deshidratada de pavo, y evitar productos que comiencen con cereales o subproductos genéricos sin especificar.
Entre los errores más frecuentes están alimentar al perro con sobras de comida sazonada o grasosa, ofrecer alimentos como cebolla, ajo o uvas, no medir las raciones, mantener el plato lleno, abusar de los premios y cambiar bruscamente de alimento. Los snacks no deberían superar 10% de las calorías diarias.
El veterinario también advierte sobre el exceso de suplementos, especialmente calcio en cachorros de razas grandes. Añadirlo a un alimento balanceado sin indicación médica puede provocar deformidades óseas y articulares irreversibles durante el crecimiento.
Por eso, la recomendación es escoger el alimento de acuerdo con el tamaño, la raza, la edad, el estado metabólico y la condición física del perro. En animales con patologías, el médico veterinario puede recomendar alimentos de prescripción específicos y, cuando sea necesario, el acompañamiento de un veterinario especializado en nutrición.