¿Por qué este campesino se hizo viral en redes al hablar de suspender alza del salario mínimo?
Desde que se conoció la suspensión del decreto del Salario Mínimo por parte del Consejo de Estado han sido múltiples las reacciones por parte de la academica, políticos, gremios y abogados pero también los campesinos han sido otro sector que ha dado su opinión sobre el impacto de esta decisión en una población que en su mayoría no recibe este pago.
Este fue el caso de Olivo Rincón, un campesino que logró viralidad redes al compartir su análisis sobre el mínimo y en las condiciones económicas del campo colombiano, contrastando las políticas gubernamentales, las opiniones urbanas y su experiencia diaria como productor.
Habló de la desconexión entre el salario y la productividad, Rincón campesino critica el debate sobre el aumento del salario mínimo y las exigencias de los trabajadores frente a la rentabilidad real de las fincas en las zonas rurales.
Explica que mientras un asalariado espera ganar $2 millones al mes, una finca pequeña (de cuatro o cinco hectáreas de cacao) a veces solo produce una "carga" mensual que vale aproximadamente $1,2 millón.
Además destaca que en su caso, los precios de venta de sus productos han caído drásticamente, pues el cacao bajó de $34.000 a $10.000 o $9.500, lo cual implica disminución en ingresos, e imposible llegar a cubrir un incremento salarial en caso de contratar a un trabajador.
Adicional al sector cacaotero, otro que está en crisis son los productores de huevo por la caída de los precios y advierte que el costo bajo actual es una ilusión peligrosa para el consumidor, lo que incluso podría derivar en escasez.
Menciona que los productores de huevos están vendiendo a pérdida ($5.000 pesos una cubeta) y la consecuencia de esto será que "los productores quebrarán, se desharán de las gallinas y dejarán de producir", afirmó, y esto llevará a una escasez futura que disparará los precios a $20.000 o $30.000.
Otra problemática que menciona son los costos de insumos frente a los de venta, "lo que uno vende baja de precio, pero lo que uno compra sigue igual", por ejemplo, entre los altos costos de mantener un cultivo está la "guadañada", la poda, los injertos y los insumos generales.
"Incluso sembrar plátano o yuca requiere inversión (un colino de plátano cuesta $2.000", agregó, refutando la idea de que obtener la comida en el campo es gratis.
También crítica a la carga impositiva y la clasificación del campesino como empresario, el agricultor rechaza que el Gobierno los nombre así por "tener un pequeño pedazo de tierra, solo para cobrarle impuestos", apuntó.
También habló de que él está "sudando" y trabajando, no tirando piedras, quemando carros o esperando que el gobierno les regale dinero y se refirió a insultos políticos como "uribestia" por sus críticas al Gobierno actual, lo cual señala que no tiene sentido recalcando que no hace parte de las esferas políticas.
Finalizó hablando sobre el hambre y la inseguridad alimentaria que se vería con mayor impacto en las personas de la ciudad. Afirma que en el campo, en el peor de los casos, "no morirán de hambre porque pueden comer un guiso de hojas, yuca o plátano", pero en grandes ciudades, donde se celebran precios bajos, sufrirán de escasez.