¿Por qué algunos expertos del gremio caballista dicen que el paso fino está en riesgo?
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¿Por qué algunos expertos del gremio caballista dicen que el paso fino está en riesgo?

En el gremio caballista hay todo un debate sobre el cambio que hay en el paso fino colombiano con relación a décadas anteriores
Caballo de paso.
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“Si la finura no se cuida, se puede extinguir”. Así fue como catalogó Dairo Chica Arias, propietario del Criadero Lusitania, en las tertulias de Andares junto a Mario Gómez, la percepción del gremio caballista sobre una de las cuatro formas de caminar del caballo criollo: el paso fino colombiano.

Según Arias, hoy en día hay una inquietud muy grande y algo de preocupación por el paso fino, pues hay escasez en este andar. “Hay muchos participantes que son retirados por estar fuera de la modalidad. Algunos otros, aunque salen premiados, dejan la duda de ser verdaderamente finos. Yo creo que de la época anterior a hoy, el concepto ha cambiado y el caballo también”.

El experto aseguró que los caballos que montó en pistas en décadas anteriores eran absolutamente de paso fino y no dejaba duda entre el público y el jurado. “De un momento a otro no se cuidó la finura y se empezó a maltratar a la finura, se le miró despectivamente”, agregó.

El caballo fino, según Arias, es sobrio y sedoso para montar, es dócil, camina natural, y eso le dio el reconocimiento como el más suave del mundo. “Mejor dicho, el jinete puede montar llenar una copa de agua y no se le regaba una gota”.

En algún momento de las competencias los caballos trochadores empezaron a ganar y el público se concentró en mirar la velocidad, lo que llevó a descuidar parte de la finura del andar. “Los caballos transmiten lo que naturalmente son, la artificialidad no la heredan”, dijo Mario Gómez, historiador y propietario de criadero.

“Yo he tenido que reflexionar demasiado y analizar y pensar que yo seguí criando y me quedé rezagado y lejos de la alta frecuencia, la evolución del caballo de paso fino”, explicó.

También explicó que los criaderos y los caballistas valoraban mucho la finura, no había la preocupación de que los caballos tuvieran potencia de la pisada, que fueran rápidos, entre otros aspectos.

“No se cuidó la finura y se le empezó a maltratar, el caballo fino fue mirado despectivamente”, concluyó.

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