Mondoñedo, un siglo de ganadería brava y cultura taurina con un arraigo económico
Ganadería

Mondoñedo, un siglo de ganadería brava y cultura taurina con un arraigo económico

Una de las ganaderías más representativas de la cultura taurina es Mondoñedo, cumpliendo un siglo de existencia en octubre pasado
Alejandro Lugo/LR
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La ganadería brava es quizá uno de los estilos de vida que más controversia genera en la sociedad contemporánea. De un lado, están aquellos que ven en las actividades taurinas maltrato animal y, por otro, las personas que la consideran una cultura con un arraigo social y económico de varios siglos atrás en Colombia.

Sin lugar a dudas, una de las ganaderías más representativas de la cultura taurina es Mondoñedo, que no solo cumplió un siglo de existencia en octubre pasado, sino que ha estado en manos de la misma familia durante cuatro generaciones, un lujo que pocas ganaderías del mundo tienen.

Su historia se remonta a Ignacio Sanz de Santamaría, un hacendado sabanero y empresario de la Plaza de Toros de la capital, el Circo de San Diego. Corrían las primeras décadas del siglo pasado y traía toros de lidia para ser jugados en dicha plaza, pero, en 1923, decidió importar sementales españoles para fundar la primera ganadería brava de Colombia.

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Igualmente, en Mondoñedo, se fundó en 1918 la primera plaza de tientas que hubo en el país. Este es el laboratorio de las ganaderías, en donde los ganaderos miran el comportamiento de sus productos, sobre todo el de las futuras madres que son la clave para preservar la casta y genética de las ganaderías.

Su legado no termina ahí, pues Sanz de Santamaría fue quien inició el proyecto de construcción de la Plaza de Toros de Santamaría entre 1928 y 1931, con una importante inversión para la época.

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Fue hasta 1927 cuando se lidiaron los primeros mondoñedos, y el primero por un famoso torero español de la época: el Alcalareño. “Eso fue la plaza del antiguo circo de San Diego, que era muy linda, pero toda en madera, parecía lo que fue la Serrezuela en Cartagena”, explicó Gonzalo Santamaría, bisnieto del fundador y el ganadero actual de Mondoñedo.

Hoy en día, tras una evolución de 100 años, el encaste que maneja Mondoñedo es el Contreras, una raza de toros muy agresiva. “Es por la línea que hemos continuado desde 1979. Hoy en día, es un una raza muy especial, diferente a todo lo que hay en el país y en el mundo. Prácticamente, somos los únicos que continuamos con este encaste. En España, se perdió esta raza porque es un toro muy bravo y agresivo, pero a la vez es pequeño y allá estaban demandando un toro muy grande con mucho peso y volumen y este toro no daba el fenotipo para poderse lidiar allá”, dijo Santamaría.

LOS CONTRASTES

  • Cayetano RomeroMayoral de Mondoñedo y picador prof.

    “Con los toros tenemos que tener mucho cuidado para que no se hieran entre sí ni a los vaqueros. Es un trabajo duro para criarlos y vayan a lidiarse”.

Y agregó: “Por eso, a la ganadería nuestra la tildan de torista, porque solamente los toreros con hambre de éxito y buscando reconocimiento, torean este tipo de encastes”.

En España, aunque había más ganaderías fundacionales, actualmente las primordiales son tres ramas: las razas cabrera, veragüeña y vistahermosa. “Hoy en día, 99% de las ganaderías proviene de este último origen”, explicó Santamaría.

Una de las cabezas que tienen conservadas en la casa quinta de Mondoñedo es de la raza Miura, del encaste cabrera. “Todavía existe esa raza, es una de las ganaderías más antiguas y más famosas, principalmente por su historia trágica, porque mató a muchos toreros, incluyendo a Manolete. Tienen 180 años de antigüedad o más, pero esos son terribles. Es un toro que no es comercial, pero por su historia y por su fama se sigue lidiando en muchas plazas importantes de España. No sé exactamente cuántos toreros cayeron muertos por los Miuras, pero el número puede ser de más de 20 toreros”.

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Sin embargo, añadió, “el toro de Mondoñedo es un animal que ha servido de trampolín para muchos toreros que llegan a ser figuras mundiales, comenzando por Roca Rey o Sebastián Castela, figuras de la tauromaquia”.

El proceso de Lidia

Para tener listo un toro que va al ruedo, por reglamento, debe lidiarse con más de cuatro años. Sin embargo, muchos salen con 16 años “porque es un toro que le cuesta trabajo ganar peso, debido a que es un animal muy nervioso, por lo que se pelean entre ellos y se pueden herir, y hasta se matan con alguna frecuencia”, dijo.

Santamaría explicó que, cuando son terneros, aún pueden estar en lotes grandes de hasta 20 o 30 animales, “pero a medida que van creciendo y se empiezan a pelear, uno los separa en lotes más pequeños y, cuando ya salen para la corrida, son máximo dos ejemplares por lote”.

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También aseguró que en el negocio disminuyó el número de cabezas, vacas y vientres. “Si antiguamente teníamos 200 vientres por ganadería, hoy estaremos en 80 o 100 como gran cosa. “Si antes lidiábamos 50 ejemplares al año, en la actualidad son 20 o 30. Cada vez es más difícil y más costoso porque usted tiene una infraestructura y paga impuestos por una hacienda grande especializada para esto y nos ha tocado entrar a buscar otras formas de vida con otro tipo de ganado”.

Actualmente, según Santamaría, ganaderías importantes de primera línea quedan en promedio 10, pero hay otras que abastecen a los pueblos.

Encaste cabrera

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Este encaste es uno de los fundacionales en España y que aún persisten en la actualidad. Tiene más de 170 años de historia, y de él salen algunas razas como la miura, recordada, principalmente, por su carácter agresivo. En palabras de Gonzalo Santamaría, ganadero de Mondoñedo, son terribles, por lo que no son comerciales, pero por su historia y su fama se sigue lidiando en muchas plazas de España. Entre los toreros que murieron lidiando a esta raza está Manolete, un español que falleció el 29 de agosto de 1947, luego de recibir una mortal cornada de Islero, un miura de 495 kg, que le atravesó el muslo derecho y murió desangrado.

Encaste vazqueño

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El encaste vazqueño inició en la primera parte del siglo XVIII, con la ganadería de Gregorio Vázquez, un militar de Sevilla, España. En 1762 se lidiaron por primera vez los ejemplares de esta ganadería, y el negocio siguió en manos de su hijo, Vicente José Vázquez, posterior a su muerte en 1778. En 1830, tras su muerte, la ganadería se dividió en tres y una gran parte de esos animales terminaron en manos del rey Fernando VII, quien se los vendería al duque de Veragua. Entre sus características principales se encuentra, por ejemplo, que son animales de talla media, anchas y con la piel un poco más gruesa el promedio de otras razas de lidia.

Encaste vistahermosa

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Según explicó Santamaría, la casta vistahermosa es una de las más representativas en la historia de la ganadería de lidia, no solo porque pertenece a los encastes fundacionales, sino porque hoy está representando 99% de las razas que existe en el mundo. Esta es uno de los encastes de mayor trayectoria, remontándose al siglo XVIII. Comenzó en la década de 1730, cuando tres hermanos, Francisco, Tomás y Alonso Rivas, se aliaron para crear una ganadería de la que se derivó el encaste. Tras el deceso de los fundadores, el heredero de Alonso Rivas, Francisco Rivas, se haría cargo, hasta que la vendió en 1774 al primer conde de Vistahermosa.

"El toro bravo es un dios"

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Una persona influyente en la ganadería de lidia colombiana es Gonzalo Santamaría, ganadero de Mondoñedo y presidente de la Corporación Libertad Cultural, una fundación sin ánimo de lucro que nació para tener un brazo económico y político que les permitiera defender su posición frente a la tauromaquia. Hablamos con él y nos contó la historia de Mondoñedo y su perspectiva del futuro.

¿Hace cuánto está en la ganadería de Mondoñedo?

Soy de la cuarta generación de los ganaderos de Mondoñedo. Esta es la primera ganadería de lidia que se fundó en el país, hace 100 años, 1923, por mi bisabuelo Ignacio Sánchez Santamaría, quien también construyó en 1928 la Plaza de Toros de Santamaría. Desde entonces, hemos estado muy ligados al mundo del toro y a la historia de la tauromaquia en el país.

El legado lo continúa mi abuelo José, hasta más o menos 1950, y en esa época le pasa las riendas a mi padre Fermín, quien la manejó desde 1950 hasta hace pocos años que murió conjuntamente conmigo. Yo me vinculé aproximadamente en 1985.

¿Qué tanto afecta las prohibiciones a los taurinos?

Fundamos la Corporación Libertad Cultural para defender la minoría que somos estas expresiones culturales. Hemos hecho una labor muy intensa en el Congreso y logrado detener estos proyectos provisionistas en pro de tanta gente que vivimos de esto. Somos gente del campo y la ruralidad.

¿Qué respondería a las críticas de crueldad?

Cuando usted vive entre el toro bravo y conoce la naturaleza del mismo, sabe que todos los bovinos tarde o temprano tienen que morir, porque hasta una misma vaca lechera después de que ha dado 10 partos y la han ordenado día y noche durante ocho o 10 años termina en el matadero cuando no produce.

El toro bravo es un dios y no puede morir de manera vulgar en un matadero. Es un ser superior desde épocas milenarias, en todas las culturas antiguas era considerado así, pero un dios que nos alimenta y que nos viste y, por lo tanto, también muere como todos los bovinos para alimentarnos.

La diferencia es el lugar; mientras que uno muere en la plaza aplaudido, venerado y admirado, los otros mueren sin ninguna gloria ni historia, sin ningún reconocimiento en un triste matadero.

¿No sienten dolor?

El toro bravo, por esa naturaleza de pelea, según estudios connotados de la Universidad Complutense de Madrid, desarrolla cualquier cantidad de adrenalina, endorfinas, anfetaminas, hormonas e inhibidores del dolor, por lo que no tiene ni idea que lo están sacrificando.

Es el único animal que produce el hombre para su cadena cárnica al que se le da la oportunidad de defenderse y de salvar su vida, porque cuando hace un una pelea excepcional se le indulta y ese toro puede volver a las ganaderías como padrillo o semental. Entonces, por eso digo yo que el toro bravo vive y muere mejor que cualquier otro animal.

¿Cree que la cultura taurina sobrevivirá?

Los animalistas no están salvando una raza, sino que, con las prohibiciones, se van a extinguir, quizá la raza más hermosa que hay. Dependerá de cómo salgamos de esta lucha, si esto se acaba nos pondría muy tristes, porque ha sido una cultura que le ha dado mucha identidad al país. Son las expresiones culturales de la otra Colombia, no la que se hace desde un pupitre.

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