La Enterradora, el sabor de un auténtico rancho de Montana en el Oriente antioqueño
Gastronomía

La Enterradora, el sabor de un auténtico rancho de Montana en el Oriente antioqueño

El restaurante, que recién abrió sus puertas, evoca para sus visitantes la experiencia bajo la atmósfera del lejano oeste de los Estados Unidos
Rafael González
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En el corazón de la vereda La Hondita, en el municipio de Guarne, Oriente antioqueño, hay un rincón único que transporta a sus visitantes a la esencia de un rancho de Montana, en el lejano oeste de los Estados Unidos. En este escenario, donde se hizo realidad el sueño de sus fundadores, Catalina Yepes y Juan David Posada, el restaurante La Enterradora recrea la conexión entre el ser humano y los caballos.

En el centro de la barra, un tractor McCormick rojo, modelo 1923, es el emblema distintivo del lugar. Este tractor, rodeado con sillas de montar, es también la invitación para los comensales a sumergirse en la experiencia que recrea el mundo de los vaqueros popularizados con un género propio de historias cinematográficas.

"Llevamos con este proyecto en la cabeza más de seis años, y empezamos a darle forma hace dos. Tenemos demasiadas fortalezas, como el enfoque familiar, porque quisimos llenar ese vacío de un lugar que amen los grandes, pero también puedan asistir niños", señala Catalina.

La Enterradora contiene, en un terreno de 15.000 metros cuadrados, la atmósfera de un auténtico rancho estadounidense,a solo 10 minutos del aeropuerto Internacional José María Córdova, de Rionegro.

Hace apenas una semana que La Enterradora abrió sus puertas al público. Sus fundadores buscan posicionarlo como un lugar familiar, con gastronomía de alta calidad, entretenimiento, áreas al aire libre y, por supuesto, una especial devoción por los caballos.

"Otro de los valores agregados son las actividades al aire libre para realizar eventos familiares, empresariales o festivales gastronómicos, entre otros. La idea, los fines de semana es siempre tener show musical", señala Juan David Posada.

Con capacidad para 450 personas, el restaurante se expande en un espacio que incluye el parque de diversiones temático, estacionamientos, zonas verdes y áreas de descanso para los equinos. Un escenario adaptable permite eventos con una cantidad entre 1.500 y 2.000 asistentes, consolidando a La Enterradora como un lugar polifacético y vibrante.

La culminación de esta experiencia única reside en la oferta gastronómica, en la cual son protagonistas los cortes y alimentos ahumados, con una técnica ancestral proveniente del sur de los Estados Unidos. La maestría de un ahumador del país norteamericano, junto con la capacitación de la chef Tatiana García, da vida a platos como el morrillo de res, la costilla de cerdo gigante y el famoso pulled pork.

"Trabajamos los cortes ahumados para sacar unas cantidades apropiadas y darle un buen uso a las proteínas animales que llevan las pizzas. Fabricamos un chorizo con las mejores carnes premium ahumadas y un dip de salmón", comenta Catalina.

Más allá de la mesa, el parque de diversiones de 5.000 metros cuadrados es un festín visual con cerca de 40 animales, desde ovejas sharpey hasta potros frisones. Atracciones como los cables con caballos voladores y el puente tibetano, con su tobogán integrado, brindan experiencias inolvidables a los visitantes.

En La Enterradora, el amor por los caballos se celebra con cabalgatas y eventos que fusionan la música country con las tradiciones locales. En este rincón del Oriente antioqueño, la música popular y de banda resuena en las noches, creando un ambiente auténtico que atrae a amantes de la cultura ranchera.

"Además de la gastronomía, los cocteles y los licores nacionales y extranjeros, en las tardes suena música country y en las noches, cuando llegan las cabalgatas predominan las rancheras, la música popular y de banda. Y cada mes vamos a tener un artista de renombre en nuestro escenario", destaca Juan David.

Este atractivo que dinamiza la zona, genera 70 puestos de trabajo directos en la comunidad. Con La Enterradora, Guarne acoge un espacio único que combina la tradición del rancho con la pasión por los caballos, ofreciendo una experiencia inigualable en medio del paisaje de las montañas de Colombia.

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