Insecto Paratrioza pone en alerta la sanidad de los cultivos de papa en Colombia
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Insecto Paratrioza pone en alerta la sanidad de los cultivos de papa en Colombia

El ICA confirmó la presencia de paratrioza en Paipa, Boyacá. El insecto puede transmitir microorganismos que afectan el desarrollo y la calidad de la papa
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Un insecto de apenas tres milímetros encendió las alertas sobre la sanidad de los cultivos de papa en Colombia. Se trata de la paratrioza, conocida también como psílido de la papa, cuyo nombre científico es Bactericera cockerelli y que puede afectar las plantas durante su alimentación y transmitir microorganismos asociados con enfermedades del cultivo.

En junio de 2026, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, confirmó la presencia del insecto en plantas inspeccionadas en Paipa, Boyacá. El hallazgo pone atención sobre una región estratégica para la producción nacional, aunque no significa que todos los cultivos del departamento estén afectados ni que todos los ejemplares sean portadores de los agentes causantes de enfermedades.

Boyacá y Cundinamarca concentran conjuntamente 64% del área sembrada con papa en el país, de acuerdo con información técnica y sectorial citada por el ICA y fuentes oficiales. Además, una parte importante de los productores trabaja en terrenos menores a una hectárea, lo que hace relevante la detección temprana para evitar posibles pérdidas económicas.

¿Cómo afectan la punta morada y el zebra chip?

La paratrioza puede transmitir microorganismos relacionados con dos enfermedades que alteran el desarrollo normal de la planta y los tubérculos. La punta morada está asociada con fitoplasmas, mientras que el zebra chip se relaciona con la bacteria Candidatus Liberibacter solanacearum.

Entre las señales que pueden presentar las plantas afectadas están las hojas enrolladas, los bordes amarillos o morados, la pérdida de vigor y el crecimiento reducido. También pueden aparecer tubérculos pequeños por encima de la superficie del suelo. En la cosecha, las enfermedades pueden disminuir el tamaño y la cantidad de papas, además de generar manchas oscuras en su interior.

En el caso del zebra chip, las marcas pueden hacerse más visibles cuando los tubérculos se fríen, formando líneas similares a las de una cebra. Estas alteraciones pueden afectar la calidad comercial del producto y dificultar su aceptación por parte de compradores y de la industria de procesamiento.

“El problema puede comenzar antes de que el agricultor vea una planta enferma. Por eso, la primera línea de defensa es buscar activamente el insecto, reconocer los cambios en el cultivo y tomar decisiones con acompañamiento técnico”, explica César Gallego, ingeniero agrónomo y miembro del equipo de protección de cultivos en Bayer.

Las consecuencias para los productores

Los riesgos no se limitan a la sanidad del cultivo. Una afectación puede traducirse en menores rendimientos por hectárea, tubérculos de menor tamaño o calidad y mayores costos de manejo. También puede reducir la proporción de la cosecha que cumple con las condiciones exigidas para su comercialización.

Aunque existen reportes técnicos internacionales sobre pérdidas significativas en cultivos afectados, estas cifras no constituyen una estimación de los daños actuales en Boyacá. Su relevancia está en mostrar la importancia de identificar oportunamente el problema y establecer medidas de manejo adecuadas para cada lote.

El impacto potencial también alcanza a las familias productoras y al resto de la cadena de la papa, un alimento clave en Colombia que genera alrededor de 264.000 empleos directos e indirectos. Por eso, la vigilancia fitosanitaria resulta relevante tanto para la disponibilidad de producto comercializable como para los ingresos rurales.

El monitoreo como primera medida de prevención

Debido a su tamaño, detectar la paratrioza requiere inspeccionar cuidadosamente los cultivos. Los huevos y las formas jóvenes del insecto pueden encontrarse en la parte inferior de las hojas, mientras que las trampas amarillas ayudan a detectar la presencia de adultos.

De acuerdo con información técnica del ICA, un insecto portador puede transmitir el agente asociado con la enfermedad al alimentarse de una planta durante un periodo de entre una y seis horas. Por eso, el manejo preventivo contempla el uso de semilla certificada o de procedencia conocida, las revisiones frecuentes del lote y la inspección del envés de las hojas.

También es importante controlar las malezas, las plantas voluntarias y los residuos que puedan servir de refugio para el insecto. Si se encuentran adultos, huevos, ninfas o plantas con síntomas sospechosos, se recomienda acudir a un ingeniero agrónomo o asistente técnico y reportar el caso ante la oficina regional del ICA.

El diagnóstico permite definir las medidas apropiadas según las condiciones del cultivo, combinando prevención, seguimiento y herramientas de control autorizadas. La detección de la paratrioza, por sí sola, no confirma que una planta tenga punta morada o zebra chip.

“El objetivo no es aplicar más, sino actuar mejor. Semilla de calidad, monitoreo permanente y asistencia técnica permiten intervenir con mayor precisión, proteger la cosecha y evitar costos innecesarios”, añade Gallego.

La identificación temprana y el acompañamiento técnico son, así, dos elementos centrales para responder a la presencia del insecto y reducir el riesgo de que se convierta en un problema mayor para los productores de papa.

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