Contrabando de caballos deja al descubierto fisuras en defensas sanitarias de Estados Unidos
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Cuando los agentes del sheriff interceptaron un remolque que transportaba seis caballos cerca de la localidad fronteriza Redford, en Texas, descubrieron algo más que una infracción relacionada con el ganado. Los animales habían cruzado ilegalmente el Río Grande desde México a través de una oscura red de contrabando, eludiendo las inspecciones veterinarias, los certificados sanitarios y las medidas de cuarentena que Estados Unidos exige para el ganado.
Los animales de contrabando están pasando a ser objeto de atención como posibles portadores del gusano barrenador del Nuevo Mundo. Este parásito carnívoro comenzó a infestar al ganado estadounidense en junio, a pesar de los esfuerzos por frenar su propagación, como la prohibición estadounidense de más de un año sobre el ganado mexicano, un equipo de inspectores gubernamentales a caballo y un enjambre de moscas estériles.
Los caballos interceptados cerca de Redford a finales de mayo no estaban infestados, pero el caso pone de relieve una parte poco aplicada de la respuesta estadounidense a la amenaza. Mientras las autoridades estadounidenses restringían las importaciones de ganado e interrumpían un comercio de miles de millones de dólares para contener la mosca, el comercio de caballos y otros animales vinculados a los cárteles seguía moviéndose a través de tramos remotos de la frontera.
Desde hace más de un año, las autoridades estadounidenses sostienen que el tráfico ilegal de ganado procedente de Centroamérica contribuyó a la propagación del gusano barrenador hacia el norte. Sin embargo, Reuters ha descubierto que los traslados ilícitos de animales también han persistido a lo largo de algunos tramos de la frontera entre Estados Unidos y México, a menudo utilizando las mismas rutas que se emplean para el tráfico de drogas y personas.
Hay mucho en juego. Un brote anterior de gusano barrenador mató a miles de animales en Estados Unidos antes de que la plaga fuera declarada erradicada en la década de 1960. En Texas, donde las autoridades confirmaron este año los primeros casos nuevos en animales en Estados Unidos los expertos estiman que un brote generalizado podría costarle a la economía hasta US$1.800 millones.
La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha reabierto parcialmente la frontera al ganado mexicano para aliviar a los consumidores estadounidenses, cuyos precios de la carne de vacuno alcanzaron máximos históricos tras la prohibición, a pesar del aumento de los casos en México.
Funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda por su sigla en inglés) policías y expertos del sector ganadero han señalado que los animales de contrabando abarcan desde caballos de gran valor adquiridos para carreras y rodeos hasta perros utilizados en peleas ilegales y ganado vacuno. Las autoridades también han interceptado animales exóticos, entre ellos primates, osos y tigres, en los últimos años.
La agencia mexicana de sanidad agropecuaria, Senasica, ha confirmado más de 2.000 casos de gusano barrenador en equinos desde que comenzó el brote en 2024.
"Con cualquier tipo de movimiento, le ayudamos a la mosca a moverse mucho más rápido de lo que naturalmente se pudiera mover", afirmó Óscar Rico, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y coautor de un estudio que predice cómo los animales podrían propagar el gusano barrenador.
Patrullas fronterizas revelan magnitud del tráfico ilegal
Durante una semana de agosto, Reuters visitó tres comunidades remotas a lo largo de la frontera entre Texas y México, participó en patrullajes con agentes locales y entrevistó a sheriffs, veterinarios y antiguos agentes de la Patrulla Fronteriza. Estos describieron el reto que supone vigilar cientos de millas de terreno accidentado por donde pueden cruzar sin ser detectados animales, drogas y personas.
El sargento ayudante del sheriff del condado de Presidio, Jaime Sánchez, quien investigó el caso Redford, afirmó que los caballos objeto de tráfico pueden alcanzar un precio de al menos US$30.000 en el mercado negro y que los contrabandistas pueden ofrecer precios más bajos que los vendedores legales al eludir los trámites de importación, los impuestos y los requisitos veterinarios. Los contrabandistas suelen llevar los caballos a Houston y Dallas, donde los venden para trabajos agrícolas, carreras o charrería, el deporte ecuestre tradicional de México.
El departamento de Sánchez ha interceptado más de 50 caballos de contrabando en los últimos dos años al detener remolques de caballos, una imagen poco habitual en la árida comunidad fronteriza de Presidio, Texas.
Redford, conocido históricamente como "El Polvo", es un pueblo casi abandonado, con carreteras flanqueadas por casas desocupadas y una escuela cerrada. Con menos de 20 familias residiendo allí, la comunidad se ha convertido en un corredor vulnerable para los cruces ilegales controlados por los cárteles mexicanos, donde las vastas extensiones de terreno aislado pueden servir de refugio, explicó Sánchez.
En un día abrasador de agosto, señaló un tramo poco profundo del Río Grande por donde los traficantes hacían cruzar a los caballos a pie, atravesando el río y la propiedad privada de un anciano residente antes de cargarlos en un remolque.
"Se les hace fácil pagarle a alguien US$500 o US$1.000 por caballo que se lo cruce, lo sube a tráiler y se va," afirmó.
El condado de Presidio está colaborando con las autoridades federales para frenar el contrabando de animales, que Sánchez atribuyó a "La Línea", un cártel que la administración Trump designó como Organización Terrorista Extranjera en julio. El FBI también relacionó al grupo con actividades delictivas a lo largo de la frontera.
"Como son temas de seguridad, se toca también el tema del gusano barrenador y todo eso porque viene a golpear fuertemente a las economías", dijo Sánchez. "En realidad estamos muy, muy preocupados", subrayó.
La agencia encargada de velar por el cumplimiento de la legislación medioambiental, Profepa, afirmó en un comunicado a Reuters que mantiene una cooperación binacional con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos para compartir información sobre "casos de tráfico, operaciones coordinadas de control y la devolución o repatriación de ejemplares vivos de fauna silvestre".
Portavoces de las secretarías de Seguridad, Agricultura y Relaciones Exteriores de México declinaron hacer comentarios.