Sin toro, imposible
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Víctor Diusabá Rojas

Sin toro, imposible

24 de abril de 2026
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La pregunta no es cómo sino, ¿hasta cuándo? Porque, como ya se ha hecho costumbre, los toros del hierro Juan Pedro Domecq siguen de fracaso en fracaso, sin que, al parecer, les cueste mucho.

Esta vez los damnificados fueron Daniel Luque, Juan Ortega y Pablo Aguado, aparte de la clientela que volvió a llenar la plaza en tarde fresca. Luque cortó una oreja al discreto cuarto de la tarde, al que exigió y provocó sus embestidas en faena de técnica y ambición. Pero ese trofeo supo a poco en el contexto de la tarde. Por su parte, Ortega y Aguado apenas pudieron exhibir retazos de sus dotes artísticas, porque no tuvieron con qué.

La inauguración de la tarde estuvo a cargo de un adentro hacia afuera de Daniel Luque para dibujar una galería de verónicas templadas y con sabor. El toro, escaso de fuerza, necesitaba cuidados, los mismos que el torero de Gerena le administró con la muleta a media altura. Igual, la propuesta no caló en la gente. Silencio.

Delicadeza fue la consigna de Juan Ortega en los lances con que hizo frente al segundo de la corrida, una incógnita antes de emprender la tarea con la muleta. Y un fracaso, una vez el animal hizo caso omiso de los cites. Silencio.
La muy buena vara de 'Espartaco' al tercer toro de la corrida puso de acuerdo a los espectadores, ovación al piquero. Y en ese tono, el que despierta la admiración, llegaron los primeros muletzos de Pablo Aguado, hechos con esa difícil facilidad que brota de su naturalidad. El toro no terminó por romper, pero al menos tuvo movilidad. Pinchazo y casi entera. Palmas.

El cuarto de la tarde metió la cara en el capote de Luque. Y mantuvo ese atributo en el tercio siguiente, en el que el diestro andaluz cuajó muletazos de categoría, especialmente con la mano izquierda. Faena de madurez y oficio frente a un enemigo que se quedó a las puertas de la trascendencia.

Puesto en los medios, Juan Ortega logró convencer al quinto de la corrida que ese era el sitio. El de Juan Pedro, que pintaba para irse a buscar la querencia natural, aceptó el consejo y dio, por un momento, la pelea allí, solo al abrigo de sí mismo. La obra no cogió vuelo, pero dejó detalles de esos con los que Ortega recompensa a sus fieles. Pinchazo y entera.

Y el sexto prometió con su galope de salida, pero luego se fue apagando. Eso sí, en mínimas ocasiones, Pablo Aguado dejó testimonio de su esencia. Al final, al toro se echó por su cuenta, imagen exacta del viejo mal momento que viven los 'Juanpedros'.

Ficha de la corrida

Toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presentación
Pesos: 565, 542, 556, 551, 543 y 538 kgrs.

El Primero, de más a menos. Segundo, manso parado. Tercero, al límite. El cuarto, con opciones. El quinto, a la defensiva. El sexto, de mal en peor, abroncado en el arrastre.

Daniel Luque
Marino y oro
Silencio y oreja
Juan Ortega
Palo de rosa y oro
Silencio y saludo
Pablo Aguado
Caldera y oro
Saludo y silencio

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