Sevilla: Puerta del Príncipe para Morante de la Puebla en corrida del Corpus
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Víctor Diusabá Rojas

Sevilla: Puerta del Príncipe para Morante de la Puebla en corrida del Corpus

05 de junio de 2026
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Morante de la Puebla volvió a irse por la Puerta del Príncipe, ese lugar cada vez más familiar para él. Ahora, en una ocasión muy especial: la resurrección de la legendaria corrida del Corpus en Sevilla. Las tres orejas cortadas fueron el resultado de dos historias muy diferentes. Una, la inicial con un trofeo, obtenida más bien con facilidad, sin mayores exigencias, ni suyas ni del toro en suerte. En cambio la segunda, de dos orejas, tuvo toda la grandeza de quien es primerísima figura del toreo y leyenda viva del mismo. Juan Ortega y Pablo Aguado no encontraron el camino del exito. Los toros de hnos García Jiménez estuvieron mal presentados y tuvieron juego dispar.

El primero de la tarde galopó de salida. Pero algo debió no gustarle a Morante de la Puebla porque le hizo asco y enseguida, y de manera extraña, el Palco ordenó la devolución del ejemplar. Vino uno de Garcigrande, justito de presentación, con el que José Antonio dibujo un manojo de verónicas hechas conjunto y obra. A esa altura, el banderillero Fernando del Toro se había ocupado más del ejemplar que su jefe, en labor digna de encomiar. Pero llegó la muleta y, sin más intermediarios, el de la Puebla ejecutó otra, una más, de esas faenas en las que la profundidad y la belleza se funden para convertir el toreo en arte puro. Espadazo y oreja.

El segundo (Hnos García Jiménez) también fue protestado y se defendió en el primer tercio. Luego, tuvo noble e hizo coro al temple de Juan Ortega para, en conjunto, echar arriba una faena que subió como espuma en el ánimo de los tendidos. Pinchazos y entera. Saludo.
Sorprendió Pablo Aguado cuando fue a recibir de rodillas al tercero en la puerta de chiqueros. Eso no pasó de ser una supuesta declaración de intenciones. En cambio los lances que pegó luego, lentos y acompasados, sí trajeron la veneración del público, que vibró con ellos. Grandes pares de Iván García sirvieron de prólogo a la muleta de Aguado. Con ella en sus manos, y frente a un toro fijo y encastado, el sevillano ligó y ligó, siempre con compostura y gracia, ante una máquina de embestir que nunca dijo no a los cites. Pinchazo y entera. Ovación.

Los detalles, en principio y uno tras otro, fueron el punto de partida de la faena de muleta de Morante al cuarto de la corrida. Pero, a partir de una serie de mano baja y brazos largos con la mano izquierda, la obra tomó otro perfil, ese de la trascendencia y de la hondura, siempre con uno del hierro hnos García Jiménez dispuesto a colaborar. Espada entera y dos orejas para abrir de nuevo la Puerta del Príncipe.
No se entregó el quinto, pese a la decisión de Juan Ortega de llevarlo entre alfileres. Ante esa falta de colaboración, hubo más deseos que hechos de parte del sevillano. Así y todo, la gente estuvo con él.

Aguado brindó a Morante la lidia y muerte del sexto. El toro duró poco y nada. Saludo.

Ficha de la corrida
Toros de Hnos García Jiménez (segundo, cuarto y sexto) Olga Jiménez (tercero) y Garcigrande. (primero bis y quinto)

Pesos:
505, 500, 537, 490, 501 y 524 kgrs
El primero, de Garcigrande, mal presentado y rajado. El segundo, chico y noblote. El tercero, encastado. El cuarto, bravo. El quinto, escaso de fondo. El sexto se apagó en menos de nada.
Morante de la Puebla
Naranja e hilos blancos
Oreja y dos orejas
Juan Ortega
Nazareno y oro
Saludo y palmas
Pablo Aguado
Rioja y oro
Saludo y saludo.

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