San Isidro: los de Fuente Ymbro mandaron, en tarde sin trofeos
Tarde de exigencias. Con encastados toros de Fuente Ymbro, dispuestos a imponerse a Miguel Ángel Perera, Paco Ureña y Fernando Adrián. Aunque ellos tres no siempre tocaron las teclas indicadas. No hubo trofeos y los avisos hicieron feria en tarde de malos aceros.
En definitiva, un encierro que sacó diferencias al discreto momento de Perera, a la entrega sin remate de Ureña y al sí pero no de Adrián. Este último bien pudo hacerse a una oreja en su primer ejemplar pero falló con la espada. Casi que como de costumbre, Las Ventas anduvo llena, en un día que comenzó primaveral y terminó con cara de otoño, menos mal sin el temido viento.
La corrida comenzó con ese primero que nunca dejó de ser un enigma. Igual acometió con alguna claridad, aunque enseguida hizo de gazapón, de caminador. O se metió por dentro, hasta obligar a Miguel Ángel Perera a quitárselo de encima para evitar un percance. En fin, un regalito. Espada defectuosa, palmas.
Fue evidente el peligro sordo del segundo. Lo sintieron los banderilleros y, seguramente, Paco Ureña. Solo que el torero nacido en Lorca, Murcia, encontró en la firmeza una fórmula efectiva para espantar ese riesgo. Y así, con las zapatillas enterradas en la arena, sacó muletazos largos que Madrid agradeció y a los que, por momentos, el mismo ejemplar supo acompañar. Pinchazos y entera. Saludo.
Dos pares de banderillas a ley de Ángel Otero al tercero, pusieron en pie a la plaza. A partir de ahí, Fernando Adrián se hizo protagonista, lidiando con ese de Fuente Ymbro, un toro encastado, pleno de emoción al que supo ligar y con el que anduvo entonado, más allá de la insatisfacción de un minúsculo sector de la plaza empeñado en hacerse oír. Pinchó Adrián para dejar ir un trofeo fijo. Saludo y palmas al toro.
El cuarto tuvo la gran cualidad de repetir y ser pronto. Quizá le faltó desplazarse más para permitir mayor extensión de los muletazos de Perera, quien ahí, en esa cortedad de terrenos, pudo sacar adelante una faena, casi siempre, limpia. Pinchazos y silencio.
Con estatuarios inició Paco Ureña la faena al quinto, toro de interesantes acometidas en la primera parte de la lidia y que, Ya en jurisdicción de la muleta pareció más dispuesto a batallar que a embestir, sin que por ellos dejara de ser un animal digno de reconocimiento. Espada baja.
El sexto fue devuelto por falta de fuerza. El sexto bis, serio, puso de cabeza a más de un subalterno en el primer tercio. Adrián lo citó en los medios para una primera tanda de derecha marcada por la emoción. Después de eso hubo más alarmas que olés, porque el toro se paró a apuntar y el torero a buscar lo que no había. Pinchazo hondo y fallos con el descabello.
Ficha de la corrida
Toros de Fuente Ymbro
Pesos:
564, 584, 554, 586, 543 y 621 kgrs
El primero, bronco. El segundo, exigente, en los límites del genio. El tercero, bravo y encastado, ovacionado en el arrastre. El cuarto, con opciones. El quinto, de más a menos, palmas. El sexto bis, complejo.
Miguel Ángel Perera
Verde botella y oro
Tibias palmas, tras aviso, y silencio, luego de aviso.
Paco Ureña
Marino y oro
Saludo tras aviso y leves palmas luego de aviso
Fernando Adrián
Azulina y plata
Saludo y división de opiniones tras aviso