Feria de San Isidro: Serrano y Montealto hacen historia en la novillada
A punta de arte, voluntad y desparpajo, el novillero madrileño Álvaro Serrano ha conquistado la Plaza de Las Ventas para irse por la puerta grande en una nueva jornada de la Feria de San Isidro
La tarde ha tenido como otro gran protagonista a una inmensa novillada de la ganadería Montealto, bien presentada y, en general, brava y colmada de oportunidades para la terna de aspirantes.
Serrano cortó una oreja al tercero de la tarde y otra a 'Molinero', sexto del festejo, bravo y encastado ejemplar digno de vuelta al ruedo, extrañamente no concedida por el Palco presidencial.
El mayoral del hierro triunfador también fue ovacionado al término del espectáculo que congregó a más de tres cuartos del aforo.
Los otros actuantes, Tomás Bastos y Martín Morilla se fueron en blanco, sin aprovechar las condiciones de los ejemplares que tuvieron a cargo.
Dos pares de banderillas de esa marca Iván García, abrieron el que, a la larga, sería un gran festejo, ovación. Ficha de la novillada. Otra cosa fue el novillo de Montealto, exigente, al que el aspirante portugués Tomás Bastos intentó limar las asperezas a punta de temple y mando. Algún reconocimiento de los tendidos.
El segundo, para el debutante Martín Morilla, le sirvió a Álvaro Serrano en un ceñido quite por chicuelinas. El novillo toro quiso, pero no pudo, principalmente porque pagó el precio a un excesivo castigo en el caballo. La faena tuvo momentos de comunión. Sin embargo, pudo llegar más lejos. Silencio.
Con el capote, Álvaro Serrano dijo ¡presente! en emotiva serie de verónicas y, luego, en quite firmado con arte. Respondió Bastos por gaoneras y ripostó Serrano en delantales y un remate por bajo en mayúsculas. Con viento en contra y un tiro que exigía y apretaba, el nacido en Navas del Rey, pueblo de la Comunidad de Madrid, no echó pie atrás. Por el contrario, pisó terrenos minados y logró muletazos de categoría en series redondas, para cerrar el cuadro con un espadazo a ley para despachar al bravo y cortar una oreja, con fuerte petición de otra.
Bastos no encontró la fórmula del temple en el cuarto y el toro, protestón de oficio, hizo más oscuro el camino de la faena para el novillero que lleva la torera Cristina Sánchez. Pinchazos y silencio tras aviso.
El quinto amenazó con pararse al promediar el capítulo de muleta de Martín Morilla. Sin fuelle, resultó de escasas opciones para el aspirante oriundo de Morón de la Frontera, Andalucía. Pinchazos, silencio.
Como la mayoría de sus hermanos, el sexto peleó en el caballo, donde Héctor Vicente se lució con un par de buenas varas. Y vino de nuevo Serrano a buscar lo suyo con dos estampas por bajo de las que calan. Luego, con un bravo como materia prima, el buen toreo, ese de la sana ambición y del futuro como meta, todo, con sentimiento. Y la plaza, a sus pies, cómo a los de 'Molinero', el otro rey de la tarde. Espada tendida
Ficha de la novillada
Novillos toros de Montealto
Bien presentados y con muchas opciones.
Pesos: 493, 506, 522, 528, 491 y 529 kgrs.
El primero, exigente. El segundo, noble. El tercero, bravo, aplaudido en el arrastre. El cuarto, complejo. El quinto, justo de fondo. Y el sexto, bravo y encastado.
- Tomás Bastos
Mercurio y oro
Tibias palmas tras aviso y silencio, luego de aviso. - Martín Morilla
Verde botella
Silencio y silencio. - Álvaro Serrano
Marino y oro
Oreja, con fuerte petición de otra, y oreja tras dos avisos.
Víctor Diusabá Rojas
Especial para Agronegocios
Madrid, España