En Sevilla, tarde de esfuerzos sin dividendos
Lo que pudo ser y no terminó siendo. A grandes rasgos, eso deja el balance de la penúltima corrida de la Feria de Abril que se saldó con saludos antes que en trofeos contantes y sonantes.
No fue la gran tarde de La Quinta, aunque si se mira en transversal la tarde, hubo momentos en que las ilusiones de triunfo para la terna tuvieron fundamento, eso sí, pasajero. Faltó continuidad en el comportamiento del encierro y sobraron voluntades de los actuantes, como consta en el turno a turno.
Por ejemplo, el primero de los seis lidiados tardó en enterarse, pero, una vez lo hizo, acometió al templado capote de El Cid. La evidente apatía de ese de La Quinta obligó al torero nacido en Salteras, un pueblo al lado de Sevilla, a tirar del toro, de donde salieron muletazos aislados que tuvieron cierto eco. Espada entera y descabello, palmas.
El segundo no solo no supo lo que es embestir, sino que, por momentos, se venció de manera peligrosa ante la decisión de Fortes de no echar pie atrás. Buena estocada y saludo.
José Garrido sacó del marasmo a la plaza con verónicas a las que el tercero respondió con celo, esa misma condición que tuvo en la muleta, hasta seguir este santacolomeño creciendo en dimensión, a la par de la figura de José Garrido. Pero todo se redujo a casi nada por culpa del mal uso de la espada. Palmas.
La decisión de El Cid para tomarlo de largo, aunada a la prontitud y franqueza del cuarto trajeron alegría a los tendidos. Solo que a faena bajó en intensidad y en calidad, en la medida que el comportamiento del toro fue en descenso. Espada contraria y petición, no concedida.
Fortes logró cerrarle la puerta al quinto de la corrida, cuando este amenazó con irse al primer cite. De rodillas, el nacido en Málaga enseñó toda su disposición de no irse en blanco. Y a continuación expresó buena parte de todo lo bueno que lleva dentro. En especial, en dos muletazos de lentitud incomparable a un toro que tuvo nobleza. La tarea terminó arriba porque la ligazón llegó, fruto de una propuesta bien elaborada que consistió en saber enseñar. Tres cuartos. Petición sin eco en el palco. Vuelta.
La tarde se cerró con un nuevo esfuerzo de José Garrido ante un toro que se defendió hasta impedir cualquier opción.
Ficha de la corrida
Toros de La Quinta
Pesos: 553, 535, 550, 555, 540 y 548 kgrs.
El primero, manso. Igual, desfondado el siguiente. El tercero fue encastado, palmas. El cuarto, de menos a más. El quinto valió. El sexto se defendió.
Manuel Jesús El Cid
Verde botella y oro
Silencio y vuelta, tras petición.
Fortes
Turquesa y oro
Saludo y vuelta.
José Garrido
Verde y oro
Saludo y silencio tras aviso.