Referirse a la Reforma Agraria desde el cooperativismo es intencionar iniciativas, normatividades y voluntades decisorias de la política pública que se reflejen en la disposición de recursos que impacten desde lo económico, social y político a los productores rurales, en especial los de bajos ingresos, que no encuentran en el sistema financiero tradicional alternativas para apalancar sus proyectos productivos.
Por otra parte, fomentar el modelo cooperativo para el campesinado como movilizador de la asociatividad organizada, es traer un modelo socioempresarial que distribuye la riqueza en partes equitativas e imparte justicia ambiental en medio de sus grupos de interés. No se trata solo de acercar una opción de financiamiento al proyecto o iniciativa productiva, sino también de crear un cambio de mentalidad que permita el reconocimiento del productor rural como actor de derechos que desde las acciones gubernamentales se beneficie de políticas de inversión estatal, seguros especiales para sus cosechas, incentivos, entre otros, que se ajusten a sus realidades.
Lo anterior, lo ha logrado el cooperativismo gracias a que hoy tiene acceso a espacios poderosos, donde ayudamos a que la Reforma Agraria sea una meta en proceso de establecimiento; por lo que ocupar espacios de representación en escenarios como la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario, la junta directiva de Finagro y Findeter, la banca dedicada, al desarrollo de infraestructura en Colombia le ha otorgado voz a un sector que desde hace un siglo apuesta por la transformación de la ruralidad en el país.
Estos escenarios, hoy cuentan cifras de colocación de microcréditos de redescuento a través de las cooperativas que oscilan los $13.000 millones en Antioquia y a nivel nacional de $39.000 millones entre 2025 y 2026, además, de los incentivos como seguros y formación para las organizaciones en la metodología de Crédito Agropecuario.
De esta manera, el cooperativismo sigue siendo la opción silenciosa y el agente de transformación territorial más potente que tiene la ruralidad, alineado a las políticas nacionales, para fortalecer la economía campesina. Por eso, desde el sector cooperativo seguiremos haciendo que la realidad de los pequeños productores continúe el camino de la transformación socioeconómica sirviendo como aliados para esta Reforma Agraria.