La fórmula es tan sencilla como práctica: agricultura + apicultura = seguridad alimentaria. Unir estas dos actividades es definitivo si queremos producir más alimentos, de mejor calidad y sabor.
Esta afirmación se sustenta con la evidencia en campo. Desde 2016, la cámara Procultivos de la Andi puso en marcha su jornada de alianza entre agricultores y apicultores, un espacio que conecta a ambos productores mediante el reconocimiento de sus actividades y evidenciando las bondades de unir esfuerzos, en contra posición a la falsa disyuntiva de separarlos.
En estas capacitaciones -que se dictan sin costo alguno y en una jornada de ocho horas por todo Colombia- apicultores y agricultores aprenden, entre otras cosas, los beneficios de la polinización dirigida, que para los productores de alimentos se traducen en cosechas más productivas y de mejor calidad, mientras que para quienes se dedican a las abejas abren nuevos canales de ingresos.
Y es que, de acuerdo con la FAO, cerca de 90% de las plantas silvestres con flores dependen de los polinizadores -entre ellos las abejas- para reproducirse. Además, cerca del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen en gran parte de la polinización.
Gracias a las jornadas de alianza entre agricultores y apicultores, hemos podido comprobar aumentos significativos en las cosechas de diversos cultivos: aguacate (79%), cítricos (25%), fresa (80%), ahuyama (70%), café (22%), cacao (79%), mango (25%), melón (100%), mora (45%) y sandía (90%).
Estos aumentos, que también vienen acompañados con frutos de mejor calidad, aroma y sabor, permiten a los agricultores pagarles a los apicultores por esa labor -diminuta, pero a la vez titánica- que realizan las abejas.
Pero, además de mover la caja registradora de ambos, las jornadas de alianza promueven la adopción de Buenas Prácticas Agrícolas y Apícolas que aportan a la protección de las abejas, mediante acciones como la coordinación de horarios para aplicar insumos que protejan a los cultivos de plagas o insectos maléficos, la siembra de barreras vivas que sirvan como límites para los polinizadores, y, sobre todo, un mayor conocimiento de ambas actividades para derrumbar mitos y generar confianza.
Por supuesto, para alcanzar estos resultados no basta con la jornada de ocho horas. Ese es apenas el comienzo de una fructífera amistad. Procultivos Andi también se encarga de visitar en fincas y apiarios a los productores que pasaron por las capacitaciones para verificar en campo que lo aprendido sí se está aplicando.
Una vez esa verificación es chequeada, viene el siguiente paso: la certificación. Organismos como el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, entregan a apicultores y agricultores la constancia de que están poniendo en práctica las Buenas Prácticas Apícolas o Agrícolas, un título que puede abrirles más mercados.
Y cada vez vamos más allá. Con esas certificaciones en mano, desde Procultivos Andi promovemos la asociatividad y empresarización de los productores del campo, para que los esfuerzos conjuntos les permitan tener mayor capacidad de negociación ante sus compradores o, incluso, convertirse en proveedores de negocios más grandes.