Campesinos aprovecharán tierra solo con proyectos productivos
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Leonardo Ariza

Campesinos aprovecharán tierra solo con proyectos productivos

26 de julio de 2023
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La entrega de tierras a los campesinos y trabajadores del campo que no cuentan con este recurso es un paso importante para lograr una reforma del campo colombiano, pero indiscutiblemente esta acción por sí sola no opera el milagro de lograr mejorar la calidad de vida de los nuevos dueños, si no se tienen los demás factores claves para la producción.

Para que los campesinos puedan aprovechar al máximo las tierras que se les han asignado, o se les vayan a entregar, es necesario proporcionarles los demás factores clave para la producción agrícola, ya sea para el autoconsumo o para el encadenamiento con el mercadeo y abastecimiento de los mercados locales, regionales.

Es fundamental fomentar la asociatividad entre los pequeños productores, promoviendo la creación de cooperativas y organizaciones que les permitan acceder a economías de escala, mejorar la comercialización de sus productos y defender su posición en los mercados nacionales e incluso internacionales.

Es necesario fortalecer los sistemas de apoyo técnico y capacitación agrícola, brindando a los agricultores las herramientas necesarias para implementar prácticas agrícolas sostenibles, gestionar adecuadamente sus cultivos y enfrentar, entre otros desafíos, el del cambio climático. En este sentido, abogamos por el uso de semillas autorizadas por el ICA como parte fundamental de esta reforma. Las semillas autorizadas ofrecen garantías de calidad, pureza varietal y rendimiento, lo que contribuye a maximizar la productividad de los cultivos y mejorar los resultados económicos de los agricultores.

Otro aspecto clave es el acceso a financiamiento, ya que estos pequeños agricultores no tienen los recursos necesarios para invertir en insumos agrícolas, maquinaria o infraestructura. Es importante que se propongan y robustezcan políticas y programas que faciliten el acceso al crédito oportuno y adecuado para el sector agrícola, especialmente para los pequeños productores, sin que se desconozca la importante participación de la mediana y gran empresa agrícola que también requiere de la atención estatal.

Solo a través de la combinación de estos factores podremos garantizar la competitividad del sector agrícola en Colombia y mejorar la calidad de vida de los trabajadores del campo. Desde la Asociación Colombiana de Semillas (Acosemillas) estamos comprometidos en apoyar estas iniciativas y trabajar en colaboración con los actores relevantes para lograr una transformación efectiva del campo colombiano.

Un ejemplo digno de admirar y revisar y que puede ayudar en la transformación rural productiva de nuestro país, es el caso de Corea del Sur, como nos lo narra Stefany Ayo, reportera honoraria de Korea.net en su artículo ‘La importancia del Movimiento Saemaul en el desarrollo de las áreas rurales de Corea del Sur’, del cual me permito transcribir algunos apartes.

“Después de la Segunda Guerra Mundial, Corea del Sur pasó a ser uno de los países más pobres del mundo. Sin embargo, 48 años después ingresó a la Ocde y ha sido uno de los países con mayor PIB del mundo. Este auge económico de Corea del Sur no ha ocurrido a causa de un milagro, sino a costa del trabajo, planificación y organización de sus habitantes en búsqueda de un futuro más próspero”, escribió.

“Entre una de las medidas por las que optó el Gobierno de Corea del Sur para desarrollar sus áreas rurales, y que no se presentara una brecha de desigualdad entre las zonas del campo y la zona urbana, fue la creación en 1970 del Movimiento Saemaul Undong, que se define como la unión de la fuerza de hombres y mujeres para formar una poderosa comunidad. Este tenía como objetivo principal modernizar las áreas rurales del país, modernizar la producción agrícola y empoderar a sus habitantes para poder vivir en una óptima calidad de vida”.

La periodista comenta en su artículo que “el Gobierno de Corea se dio cuenta de que su recurso más valioso era la mano de obra del pueblo. Por lo tanto, se incentivó en las comunidades el trabajo voluntario para este movimiento”.

El programa coreano está muy bien documentado, es de interés universal, protegido por la Unesco y hoy es objeto de estudio, como un caso exitoso de desarrollo rural en diferentes universidades y centros de investigación de todo el mundo que vale la pena revisar y adaptar a la realidad colombiana.

Un punto clave sería plantear una verdadera estrategia de desarrollo territorial integral en las que participen, no solamente el sector público, sino todos los actores que hacen presencia en los territorios rurales.

Sin lugar a duda son la base a partir de la cual se deben comprometer los recursos humanos, físicos y económicos de las nuevas propuestas, sin dejar de lado la inclusión de la investigación y el desarrollo tecnológico necesarios para el avance del sector rural colombiano.

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