Precios de granos ponen en alerta a productores de alimentos
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Gonzalo Moreno

Precios de granos ponen en alerta a productores de alimentos

17 de marzo de 2021
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En la dinámica normal de los negocios se tiene una referencia básica sobre la cual se incrementan los costos de producción, asociado generalmente al Índice de Precios al Consumidor o al incremento del salario mínimo, que en 2020 registró un incremento de 1,62% y 3,5%, respectivamente, pero, pensar que los costos de producción pueden, de la noche a la mañana incrementarse en un 40%, supera cualquier expectativa en los negocios, particularmente los dedicados a la producción de proteína animal.

Esta situación es la que vienen afrontando los productores de huevo y pollo en el país, al problema de menor crecimiento económico, incremento en la tasa de desempleo y la menor demanda por efectos de la pandemia, se están enfrentando a otro de grandes proporciones que apunta a superar los efectos económicos derivados del covid-19. En efecto, de septiembre del año pasado a la fecha, los precios del maíz amarillo, frijol y torta de soya importado se incrementaron en más de un 45%.

Situación que está poniendo en alerta al sector dado que estos insumos tienen una participación superior al 65% en la estructura de costos del huevo y el pollo.

Un kilo de alimento, compuesto por una mezcla básica de maíz amarillo, frijol soya y torta de soya, pasó de $725 en junio a $1,084 en febrero.
Colombia importó el año pasado 7,5 millones de toneladas de granos aproximadamente, de las cuales 5,5 correspondieron a maíz amarillo (frente a una producción local de 1,49 millones que se dedica a consumo humano), 1,4 millones a torta de soya y, 500 mil toneladas a frijol soya, valga destacar que Colombia no produce maíz forrajero para producir la proteína animal requiere el país. Las importaciones totales sumaron más de US$ 1.800 millones. Por tanto, al ritmo de los costos actuales, se necesitarían US$733 millones más para atender la dinámica normal de importaciones.

Por simple lógica, resulta imposible pensar que ello no tenga efecto alguno en el mercado nacional, esto es, en el precio del huevo y el pollo. Se prevé un doble efecto, de un lado, los productores tendrán, más temprano que tarde, que transferir al precio el elevado costo de producción, pues será imposible contrarrestar su magnitud de crecimiento con mejoras en la productividad. De otro, surge la preocupación por el efecto que ello trae sobre la demanda.

La preocupación llega a un mayor punto de “ebullición” con los anuncios preliminares del Ministerio de Hacienda de gravar los productos avícolas con un 19%. Según estimaciones de Fenavi, el impacto a los consumidores superaría el 35% sumando el efecto de los precios internacionales, en el peor momento de la historia de la economía colombiana, en donde, según el Dane, los niveles de pobreza han retrocedido a lo observado diez años atrás. En la actualidad el IVA pagado por el huevo y el pollo no afecta los costos de producción, y tampoco el precio al consumidor final. Lo anterior se explica por que los granos tienen un IVA del 5%, que no va al costo de producción, por ello, gravarlos a un 19% implicaría extender ese gravamen al sobre precio de los granos importados y al efecto cambiario que tiene la devaluación en la importación de estos insumos.

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