El Ideam confirmó que las condiciones tipo El Niño ya están presentes y estima una probabilidad superior a 95% de que el fenómeno continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026. Incluso proyecta una probabilidad cercana a 63% de que alcance una intensidad muy fuerte, lo que podría convertirlo en uno de los eventos más intensos registrados desde 1950. El mensaje es claro: la pregunta ya no es si llegará El Niño, sino qué tan preparados estaremos para enfrentarlo.
En la producción de leche, el verdadero impacto va mucho más allá de la ausencia de lluvias. La disminución de las pasturas, el estrés térmico y la escasez de agua reducen la producción, afectan la fertilidad y deterioran la condición corporal de los animales. Una vaca que pierde peso durante una sequía tarda meses en recuperarse y sus efectos pueden extenderse a la siguiente lactancia, con menor productividad y mayores pérdidas económicas.
Por eso los productores de leche comienzan a prepararse mucho antes de que aparezcan las mayores afectaciones. Invierten en ensilajes y henos, concentrados especializados, fertilización estratégica de praderas, sistemas de fertirriego, manejo eficiente del agua y mejores condiciones de bienestar animal. Son inversiones importantes, pero siempre serán menores que el costo de reconstruir un sistema productivo después de una sequía.
Sin embargo, existe una herramienta aún más poderosa que cualquier inversión individual: el conocimiento compartido.
En Analac creemos que representar a los productores ya no es suficiente. Un gremio moderno debe anticiparse a los riesgos, interpretar la ciencia, acercar el conocimiento a las fincas, conectar productores, academia, empresas y Estado, y transformar la información en soluciones antes de que aparezcan las crisis.
Con ese propósito realizaremos el próximo 23 de julio el Seminario Estratégico para Enfrentar el Fenómeno del Niño, que contará con la participación del Ideam, entidad que presentará las proyecciones climáticas para las principales regiones lecheras del país. A partir de esa información, expertos compartirán estrategias sobre alimentación en épocas de sequía, gestión eficiente del agua, manejo de praderas, fertilización, bienestar animal y reducción del estrés térmico. Porque el conocimiento solo genera valor cuando llega a tiempo a quienes toman decisiones en el campo.
Después de 70 años, Analac representa aproximadamente 19,1% del acopio formal de leche del país y articula 16 asociaciones de productores. Pero nuestra mayor fortaleza no son las cifras; es la capacidad de unir al pequeño, mediano y gran productor alrededor de un propósito común.
Nuestro propósito es que ningún productor enfrente solo desafíos como el cambio climático. Cuando el conocimiento circula, cuando los productores trabajan unidos y cuando existe una representación gremial sólida, todos avanzamos.
Y cuando el sector lechero se fortalece, también gana Colombia. Se fortalece la economía rural, se protege la producción de uno de los alimentos más completos de la naturaleza y se contribuye, de manera silenciosa pero decisiva, a la seguridad alimentaria del país.
El mejor seguro frente al fenómeno de El Niño no es una póliza. Es una comunidad de productores preparada, unida y comprometida con construir, juntos, un futuro más resiliente para la lechería colombiana. Ese es el compromiso de Analac.