Si se analiza la balanza económica del sector de fertilizantes en Colombia, el resultado es ampliamente deficitario. El país importa más de 90% de los fertilizantes que utiliza —ya sea en forma de materias primas o de productos listos para su uso—, con volúmenes que pueden rondar los dos millones de toneladas anuales, mientras que las exportaciones del sector se sitúan alrededor de los US$100 millones por año. Estas cifras confirman un marcado déficit sectorial y permiten caracterizar a Colombia como un país altamente dependiente de las importaciones para la nutrición de sus cultivos.
En este contexto, resulta relevante analizar los factores que determinan la formación de los precios de los fertilizantes, comenzando por aquellos asociados a los productores internacionales y su posterior transmisión al mercado interno colombiano.
El costo de producción constituye un componente clave en la formación del precio. El valor de insumos esenciales, en particular el gas natural o la energia empleada, influye de manera directa en los costos de fabricación, en especial para nitrogenados y NPK complejo granular. Para el caso de fosfatados su condicionamiento a reservas geológicas presentes marca en el precio. A ello se suman las regulaciones ambientales, necesarias y de aplicación creciente, que han venido incrementando los costos de producción en distintos países productores. Dentro de este componente también pueden presentarse cierres temporales o reapertura de plantas, lo que reduce la oferta disponible y presiona los precios al alza, también se puede presentar influencia de inventarios estratégicos de productores y capacidad ociosa instalada.
Los factores geopolíticos y climáticos desempeñan igualmente un papel determinante, ya que los conflictos internacionales y los eventos climáticos extremos pueden interrumpir las cadenas de suministro, afectar la producción y generar movimientos abruptos e impredecibles en los precios.
La estacionalidad de la demanda en grandes países consumidores como India, Brasil, China y EE. UU tiene un impacto significativo sobre los precios internacionales. Estos comportamientos responden a los ciclos agrícolas de cada región y a la dinámica de la oferta y la demanda, generando periodos de alta concentración de compras que tienden a presionar los precios al alza.
A lo anterior se suman las restricciones a las exportaciones impuestas por algunos países productores, como China e Irán. En el caso del gigante asiático, estas medidas buscan garantizar la seguridad alimentaria nacional, asegurar un suministro interno estable y contener el aumento de los precios domésticos de los insumos agrícolas, lo que reduce la disponibilidad de fertilizantes en el mercado internacional.
Los costos logísticos inciden de forma directa en el precio final de los fertilizantes. La disponibilidad y el costo del transporte marítimo, así como los gastos de almacenamiento, manejo, costos derivados de retrasos en el descargue de barcos y posibles deterioros del producto, son variables relevantes. En el caso colombiano, los costos de transporte interno resultan particularmente elevados debido al estado de la infraestructura vial, la compleja geografía, la inseguridad y los costos operativos de los transportadores, especialmente combustible y peajes.
Esta realidad explica en parte por qué no es técnicamente adecuado comparar los precios pagados por el agricultor colombiano con los de países donde los costos logísticos internos son significativamente menores. En Colombia existen incluso casos en los que transportar una tonelada de fertilizante 600 kilómetros dentro del territorio nacional puede costar igual o más que importar esa misma cantidad desde distancias internacionales cercanas a los 15.000 kilómetros.
En la cadena de comercialización, las empresas productoras, importadoras y los canales de distribución aplican márgenes de intermediación que responden a sus estructuras de costos, riesgos financieros y necesidades operativas, lo cual también se refleja en el precio final al agricultor.
Adicionalmente, la mayoría de las compras de fertilizantes realizadas por las empresas del sector se financian, por lo que las tasas de interés influyen en el costo total. Es común realizar coberturas en dólares. Algunos productos están sujetos a aranceles específicos, exenciones o momentos de intervención estatal y, como en cualquier actividad económica formal, las empresas deben asumir tributos sobre sus utilidades.
La tasa de cambio constituye otro factor determinante, dado que las transacciones internacionales de fertilizantes se realizan en dólares. Si bien una apreciación del peso frente al dólar tiende a abaratar los insumos importados, en la práctica este efecto puede verse compensado o incluso superado por aumentos en los precios internacionales de los productores u otros factores concurrentes.
En consecuencia, los precios de los fertilizantes responden a la interacción simultánea de múltiples variables y no a un solo factor aislado. Por ejemplo, una disminución en la tasa de cambio puede verse neutralizada si, por distintas razones, el precio del productor internacional aumenta en una magnitud de influencia superior, inclinando el resultado final hacia un incremento del precio al consumidor.
Un comportamiento particular observado en Colombia se presenta cuando altos niveles de inventario en las empresas coinciden con una reducción de los precios internacionales de los productores. En estos casos, puede generarse una disminución de los precios en el mercado interno como estrategia para dar salida a inventarios acumulados, siendo habitual en los mercados el promedio de precios a lo largo del tiempo.
Cuando varios factores convergen en una misma dirección, ya sea al alza o a la baja, es el efecto agregado el que define la tendencia del mercado. No es un solo elemento el que inclina el precio, sino el peso relativo de cada uno de ellos, tal como ocurre en cualquier sistema de equilibrio.
En conjunto, estas variables explican por qué los precios de los fertilizantes pueden presentar variaciones graduales, abruptas o incluso impredecibles en el mercado nacional.
A largo plazo, el mercado de fertilizantes presenta fuerzas contrapuestas: por un lado, la expansión productiva en India, la adopción de energías renovables con mayores costos relativos y el desarrollo en América Latina de alternativas bioquímicoorgánicominerales orientadas a reducir la dependencia externa; por otro, el avance global en eficiencia en el uso de nutrientes, que permite disminuir dosis sin afectar los rendimientos. En contraste, la creciente escasez de fósforo se consolida como un factor estructural de presión alcista, de modo que la coexistencia de estos elementos introduce una elevada incertidumbre sobre la evolución futura de los precios.