El Niño será la prueba de fuego para la agricultura
Casa de campo
Mateo Medina Ariza

El Niño será la prueba de fuego para la agricultura

24 de junio de 2026
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Ya arrancó el fenómeno de El Niño y, aunque sus efectos se sentirán con fuerza hacia el último trimestre del año, este es el punto de no retorno para los agricultores. Si no tomaron medidas para mitigar los impactos de las sequías o las altas temperaturas, el margen de maniobra para evitar pérdidas es casi nulo.

El agro es una de las actividades que requiere mayor planeación. Por ejemplo, antes de sembrar se debe evaluar si es el momento oportuno, si el clima es favorable y calcular cuándo se recogerá la cosecha para obtener el máximo provecho, sin padecer por lluvias o sequías.

En la ganadería y la cría de animales en general ocurre lo mismo; según la especie, se deben realizar más cálculos para la reproducción, el engorde y el beneficio.

En el campo nada pasa de la noche a la mañana. Desde hace meses se advierte la llegada de El Niño, lo que pondrá a prueba la planeación del sector agropecuario, un reto desafiante cuyas consecuencias podrían traducirse en pérdidas.

Aunque no se conoce cuáles serán los sectores con mayores afectaciones, se debe hacer un seguimiento a lo que se cosechará en el segundo semestre del año.

Según la Unidad de Planeación Rural Agropecuaria, entre junio y julio se espera la cosecha de 37 productos agrícolas: 15 tipos de frutas, 15 variedades de verduras y hortalizas, y siete tubérculos. Entre estos se destacan la pera, el aguacate, la mandarina, la papaya, el pepino, la habichuela, el apio, la zanahoria, la yuca, la papa y el plátano. Estos productores pondrán a prueba su planeación, pues actualmente están recolectando, pero cuando se intensifiquen los efectos de El Niño volverán a cosechar. En ese momento, el volumen de producción determinará si se prepararon adecuadamente para enfrentar el fenómeno.

Es por esto que los agricultores deben optar por construir reservorios de agua, implementar sistemas de riego sostenibles, tecnificar los cultivos y también empezar a adoptar la cultura del aseguramiento.

En este punto el Estado juega un papel importante, porque el agro no solo se impulsa con líneas de financiamiento o subsidios, sino también brindando garantías y enseñándole a los productores que hay que blindar su trabajo, para que cuando El Niño haga sus estragos, alguien les responda.

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