Probabilidad de un Fenómeno de El Niño es de 83% y no se descarta un 'súper El Niño'
La comunidad científica cada vez concuerda más en que este año el planeta podría experimentar un evento climático de gran magnitud. De acuerdo con un estudio del National Oceanic and Atmospheric Administration, la probabilidad de que ocurra un fenómeno de El Niño a finales de 2026 es de 83%, mientras que la probabilidad de que se presente un 'súper Niño' (índice Niño-3.4 ≥ 2,0 °C) es de 13%.
El fenómeno de El Niño ocurre cuando una extensa franja del océano Pacífico ecuatorial se calienta por encima de sus valores normales, lo que altera los patrones climáticos a escala regional y global.
En los eventos más intensos, las temperaturas del mar pueden superar en más de 2 grados Celsius el promedio, generando respuestas atmosféricas capaces de modificar lluvias, sequías, olas de calor y la trayectoria de tormentas tropicales.
Los datos la institución estadounidense concuerdan con un informe divulgado por el European Centre for Medium-Range Weather Forecasts, que sugiere que podría desarrollarse un fenómeno de El Niño particularmente intenso, incluso con características de “super El Niño”, uno de los más fuertes registrados en la historia reciente.
De confirmarse, este evento podría tener repercusiones en múltiples regiones del planeta. Entre ellas se encuentran veranos más cálidos de lo normal en el oeste de Estados Unidos, sequías severas en países tropicales y un aumento de ciclones en el Pacífico, mientras que la actividad de huracanes en el Atlántico podría disminuir.
Sin embargo, otros expertos señalan que las posibilidades de un Fenómeno de El Niño o un 'súper Niño' aún son inciertas y se deben esperar más datos.
De acuerdo con Germán Poveda, vocero científico del clima y los ríos de la Universidad Nacional de Colombia, la Organización Meteorológica Mundial asigna un 40% de probabilidades de que se forme El Niño entre mayo y julio de 2026, mientras que para la Noaa (Agencia del Océano y la Atmósfera de EE.UU.) son entre 50-60 % para finales del verano.
"Las últimas previsiones del Centro Europeo del Clima pronostican la presencia de El Niño en el Pacífico tropical para septiembre, con valores máximos en la región oriental compatibles con la intensidad observada en anteriores episodios de “súper-El Niño”. En síntesis, es más probable que se presente un El Niño normal a finales de 2026 (~50-60 %), y un “súper-El Niño” (que requiere el calentamiento de la temperatura del mar por encima de 2°C) es probable, aunque incierto todavía", señaló el experto.
Entre tanto, Nicolás Duque Gardeazábal, Ph.D. en ciencias climáticas de la Universität Bern dijo que la fase cálida del fenómeno de El Niño se caracteriza por un aumento de las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. "Esa zona del planeta es muy grande y, por tanto, afecta el promedio de la temperatura del planeta; por eso, cada vez que hay un El Niño – sumado al calentamiento global – se dan récords de temperatura", aseguró.
"Los modelos están reconociendo que actualmente hay varias condiciones físicas que podrían evolucionar hacia la fase cálida del Enos (El Niño), pero eso no es definitivo. Específicamente, la temperatura subsuperficial del océano", señaló el experto.
Efectos sobre Colombia
De acuerdo con Poveda, un 'súper Niño' en 2026-27 afectaría prácticamente a todos los sistemas y sectores del planeta. Las temperaturas globales se dispararían, y probablemente 2027 sería el año más caliente registrado, superando a 2024, ya que el Pacífico liberaría más calor que los evento históricos de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016.
En dado caso de que se dé esta situación, Colombia enfrentaría graves riesgos: "Su localización ecuatorial y su dependencia casi total de la energía hidroeléctrica nos hacen extremadamente vulnerables. Los embalses que suministran agua potable y electricidad descenderían a niveles críticos. Recordemos que Bogotá sufrió racionamientos de agua durante el evento moderado de El Niño de 2023-2024. Un evento más intenso podría provocar racionamientos de agua y electricidad en casi todo el país, ya que las centrales térmicas tendrían dificultades para compensar los déficits hidrológicos", dijo Poveda.
En el caso de la agricultura y la ganadería, se sufrirían pérdidas generalizadas en casi todo el país debido a sequías tempranas y prolongadas, la deforestación acelerada y un alto riesgo de incendios forestales y afectaciones a la salud pública.
Las mayores temperaturas del aire también ampliarían los hábitats de los mosquitos, lo que aumentaría los brotes de malaria, dengue, Zika, chikungunya y leishmaniasis. "Colombia tiene poco margen de maniobra frente a un evento de magnitud histórica, pero debemos comenzar a prepararnos desde ya", concluyó Poveda.