Más de 10 árboles comunes en Bogotá serían más vulnerables a la falta de agua por El Niño
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Más de 10 árboles comunes en Bogotá serían más vulnerables a la falta de agua por El Niño

Los árboles Guayacán de Manizales, chicalá, aliso y eugenia son más vulnerables a la falta de agua, según un estudio de la Unal
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Guayacán de Manizales, chicalá, aliso y eugenia presentan mayor sensibilidad ante periodos secos, mientras que especies como falso cerezo, saúco y nogal tienen una mayor capacidad para enfrentar la escasez de agua.

La falta de agua no afecta de la misma manera a todos los árboles de Bogotá. Una investigación realizada en la Universidad Nacional de Colombia, Unal, encontró que especies como el guayacán de Manizales, chicalá, aliso y eugenia son más vulnerables a las condiciones de sequía y podrían presentar dificultades en su crecimiento y desarrollo incluso ante periodos secos moderados.

En contraste, el falso cerezo, el saúco, el nogal y el holly liso mostraron una mayor capacidad para enfrentar la reducción de agua, gracias a mecanismos que les permiten conservar recursos y responder antes de llegar a niveles críticos.

La sequía de 2024 dejó una señal

El estudio tomó como referencia parte de lo ocurrido en Bogotá durante 2024, cuando una fuerte sequía llevó al racionamiento de agua en la ciudad y el sistema Chingaza alcanzó niveles críticos en medio del fenómeno de El Niño.

Entre julio y septiembre de ese año, considerados meses secos en la investigación, el contenido de agua del suelo en el área analizada fue de 17,6%, frente a 42,6% durante los periodos húmedos. En ese mismo periodo también aumentó la temperatura y disminuyó la humedad del aire.

Este escenario permitió observar cómo reaccionaron distintas especies de árboles ante una menor disponibilidad de agua.

La investigación fue realizada por Derly Alejandra Garzón, magíster en Ciencias Agrarias de la Unal quien analizó 11 especies comunes en Bogotá para identificar cuáles tienen mayor capacidad para enfrentar periodos secos.

El seguimiento se realizó entre enero de 2024 y septiembre de 2025. Para el análisis fueron seleccionados seis árboles adultos y sanos de cada especie, ubicados en el campus de la Universidad Nacional en Bogotá.

El guayacán de Manizales, entre los más sensibles

Entre las especies con mayor vulnerabilidad aparece el guayacán de Manizales, un árbol nativo de Bogotá que también es recomendado para zonas con riesgo de deslizamiento y cuya madera tiene diferentes usos en carpintería.

Durante los meses secos, esta especie llegó a operar cerca e incluso más allá de su límite fisiológico. Según la investigadora, una sequía más prolongada o intensa podría afectar su crecimiento y desarrollo.

“Bajo las condiciones de nuestro estudio, este árbol es el más vulnerable. En una sequía no tan intensa ya está teniendo efectos: puede que empecemos a ver declinamientos en su crecimiento y desarrollo”, explicó Garzóz.

El chicalá, el aliso y la eugenia también presentaron una alta vulnerabilidad. Cuando el agua escasea, estas especies tienen mayores dificultades para mantener sus células firmes y funcionales, lo que puede afectar procesos como la fotosíntesis, el crecimiento y la asimilación de carbono.

Algunas especies tienen mayor margen para enfrentar la sequía

El estudio también identificó árboles que cuentan con mecanismos para responder mejor a la falta de agua. Entre ellos están el falso cerezo, el saúco, el nogal y el holly liso.

Estas especies no necesariamente soportan una mayor deshidratación. Su ventaja está en que pueden reaccionar antes de alcanzar niveles críticos. Por ejemplo, cierran sus estomas, pequeños poros de las hojas que permiten el intercambio de gases y también generan pérdida de agua, y acumulan prolina, un aminoácido que ayuda a proteger las células.

El holly liso fue la especie que mantuvo el mayor margen de seguridad durante el periodo seco. Sin embargo, la investigadora advierte que esto no significa que deba promoverse su siembra en Bogotá, debido a que es una especie exótica e invasora.

“Esta especie tiene una alta producción de semillas que germinan más rápido que las de otras, por lo que suele desplazar a las especies nativas”, explicó.

Aun así, el holly liso también presta servicios ecosistémicos, por lo que su manejo debe tener en cuenta tanto su capacidad para enfrentar la sequía como sus efectos sobre los ecosistemas de la ciudad.

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