Salario mínimo, clima y dólar presionan a industria floricultora colombiana en EE.UU.
La industria floricultora colombiana sigue consolidándose como uno de los pilares del comercio agrícola con Estados Unidos, tanto por su impacto económico como por su relevancia social. Así lo afirmó Ignacio Gómez Arango, gerente general de las empresas estadounidenses The Queen’s Flowers, Bouquet Collection Flowers & Services y 7.000 Logistics, dedicadas a la importación y distribución de flores colombianas en todo el territorio norteamericano.
Gómez explicó que las flores provenientes de Colombia y Ecuador generan más de 30% del empleo formal femenino en las zonas rurales de ambos países y cerca de 25% del empleo formal total del sector agrícola. “El componente laboral representa una parte muy significativa de los costos de producción, y detrás de cada flor hay miles de mujeres que sostienen a sus familias”, señaló.
Durante la temporada de San Valentín, considerada la más importante del año para el sector, cerca de 20% de las ventas anuales se concentran en apenas unas semanas. En ese periodo, las operaciones logísticas alcanzan niveles récord.
Solo una de las bodegas de 7.000 Logistics puede mover hasta 135 toneladas de flores, equivalentes a 209.000 cajas o cerca de 250 millones de tallos, transportados en más de 130 aviones de carga.
Estados Unidos es el principal mercado para las flores colombianas. En 2025, las exportaciones del sector superaron los US$2.400 millones. “Nuestro propósito es claro: contribuir a que las personas expresen sus sentimientos a través de las flores, pero detrás de eso hay una compleja cadena logística que debe funcionar con precisión”, afirmó Gómez.
El empresario resaltó el papel de Avianca Cargo como socio estratégico para preservar la cadena de frío, un factor clave para garantizar la calidad del producto desde el aeropuerto hasta los centros de distribución. “Sin una logística eficiente, las flores no llegarían frescas a los consumidores”, agregó.
Sobre los cambios en el mercado, Gómez explicó que el consumo ha migrado cada vez más hacia los supermercados y grandes cadenas minoristas, y ha llegado a desplazar al comercio tradicional. Además de las rosas, los crisantemos se han posicionado como uno de los productos con mayor crecimiento, junto a lirios, alstroemerias y flores mixtas.
Sin embargo, el sector también enfrenta desafíos. El fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar ha reducido la rentabilidad de muchas empresas, al tiempo que los costos laborales y logísticos han aumentado. “Producir con una moneda fuerte es complejo. Ecuador, por ejemplo, tiene ventaja al estar dolarizado”, advirtió.
A esto se suman los efectos del clima, la congestión en temporadas altas y la presión sobre las aerolíneas de carga. Pese a ello, Gómez asegura que la industria ha logrado adaptarse con mayor tecnología, mejores bodegas y procesos más eficientes.
“Las flores no solo son un negocio rentable, son una industria socialmente transformadora. Generan empleo, divisas y oportunidades reales para miles de familias rurales en Colombia”, concluyó.