Precisagro advierte que el reto del agro no es la expansión, sino el bajo aprovechamiento del suelo
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Precisagro advierte que el reto del agro no es la expansión, sino el bajo aprovechamiento del suelo

Ante la gran diversidad de suelos del país, Precisagro promueve herramientas tecnológicas para optimizar recursos
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Con la celebración del Día Mundial del Suelo y la Tierra Fértil, el sector agrícola del país resalta la importancia de la salud del suelo como factor fundamental para la productividad de alimentos. Debido a la diversidad geográfica y de pisos térmicos del territorio, el potencial productivo varía según la región y el manejo agronómico implementado.

Análisis de organismos internacionales como la FAO y nacionales como la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, Upra, y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, señalan que una considerable parte del suelo agrícola no alcanza su máximo rendimiento debido a procesos de degradación y deficiencias en el diagnóstico técnico.

Por lo tanto, el principal desafío del sector no consiste en expandir la frontera agrícola, sino en potenciar el rendimiento y la sostenibilidad de las tierras disponibles mediante prácticas precisas basadas en información técnica de campo.

Para mitigar estas problemáticas, se recomienda implementar estrategias que fortalezcan la salud del suelo, tales como el análisis físico, químico y biológico; la fertilización balanceada y eficiente; el manejo integrado del suelo y del cultivo; y la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan tomar decisiones precisas a nivel predial.

De acuerdo con Óscar Vega, gerente general de Precisagro: “el uso de herramientas de análisis de suelo, esquemas de nutrición balanceada y tecnologías de agricultura de precisión se han convertido en componentes clave para optimizar el uso de los recursos y mejorar la eficiencia productiva en campo porque la resiliencia del sistema agrícola comienza en el suelo, en entender sus condiciones y crear soluciones adaptadas a cada territorio para hacer uso eficiente”.

Este tipo de soluciones busca transformar las decisiones tomadas en el campo, adaptándose a las condiciones agroecológicas específicas de cada territorio para optimizar los recursos y avanzar hacia un modelo productivo más eficiente.

Respecto al impacto real de estas tecnologías, Precisagro explica que el mejoramiento de la tierra al usar estos métodos no se puede medir bajo un porcentaje general, sino a través del incremento en la productividad de cada cultivo. Por ejemplo, tras un año de aplicación tecnológica enfocada en la salud del suelo; para el banano el rendimiento por hectárea puede aumentar 25 toneladas por hectárea; para el arroz incrementa una tonelada; para la caña aumenta 25 toneladas por hectáreas; y para granos como el maíz o leguminosas como la soya este incremento puede rondar entre 500 a 1.000 por hectárea, demostrando que cada plantación responde a parámetros físicos, químicos y biológicos específicos.

“En un país con alta diversidad de pisos térmicos y condiciones agroecológicas, el manejo del suelo deja de ser una práctica homogénea y se convierte en un proceso diferenciado, ajustado a las características de cada región”, confirma Vega.

Ante este escenario, la sostenibilidad implica impulsar soluciones que permitan anticiparse, optimizar recursos y fortalecer la salud del suelo, camino en el cual la tecnología es una herramienta clave para transformar la toma de decisiones en el campo y avanzar hacia sistemas productivos más eficientes.

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