“Pese a contingencias del virus covid-19, ni un solo grano de café se ha dejado de exportar”
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“Pese a contingencias del virus covid-19, ni un solo grano de café se ha dejado de exportar”

En medio de buenos precios que tiene la industria cafetera, preocupa el aumento de la oferta global por la cosecha de Brasil
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Hoy es la segunda y última jornada de la Cumbre Cafetera de este año, convocada por Asoexport y Analdex, como representantes de los exportadores del grano; evento que reúne también a otros líderes de la cadena, como a los productores.

En el primer día, la mayoría destacó que los buenos niveles de precios tienen a los caficultores con márgenes de ganancias históricas, pues el promedio está encima de $1 millón por carga. Sin embargo, algunos cultivos han dicho que han presentado problemas en sus exportaciones por el covid-19 en trámites portuarios, por lo que el director de Asoexport, Gustavo Andrés Gómez, explicó que, contrario a esto, se han registrado buenos resultados y las exportaciones llegarían este año a 13,4 millones de sacos.

¿Qué problemas tuvo la exportación de café durante el confinamiento?
Decir que no ha pasado nada no sería correcto. Hubo inconvenientes por la movilidad de los recolectores y se crearon bolsas de empleo regionales que podían apoyar las fincas cafeteras. El otro tema fue que la movilidad de los productores no fue fácil. Muchas restricciones en pueblos o corregimientos en la primera parte de la cosecha, en el sur por el desconocimiento del covid-19. Pero hubo trabajo conjunto entre Fedecafé y Gobierno.

¿Y a nivel internacional no se presentaron demoras por controles sanitarios?
Hubo algunos problemas en la disponibilidad de servicios navieros, vimos una caída de las importaciones del país cercanas a 30%. Eso fue por flujo, si no llegan importaciones no salen exportaciones por los contenedores. Eso, entonces, fue un problema. El otro tema presente fue con los cierres de mercados internacionales, cuando comenzó a cerrar Europa, EE.UU. y Japón bajó el consumo en tiendas, pero hubo una subida que se debía al consumo dentro de las casas.

Por eso el alza de precios...
De alguna manera, un mayor consumo mejoró números en cafés especiales como el local, y el precio interno de todo el café que produjimos se comercializó. Estos precios de los cafés estándares por encima de $1 millón motivaron para comercializar al productor, ahí es cuando decimos que, pese a los problemas de la pandemia, no quedó ni un solo grano de café sin exportar.

Colombia goza hoy de un diferencial fuerte, ¿pero qué pasa si la industria se inclina a futuro por cafés más baratos?
Cuando uno compara el colombiano con otros como el de Honduras, ve un diferencial de US$0,30 por debajo, o el de Brasil, de US$0,50 abajo, entonces ahí me pregunto si hay disposición a comprar el nacional. Por ahora hubo momentos del mercado quieto, pero el café producido en Colombia se ha comercializado bien, en parte, por el respaldo de calidad.

Brasil está con una cosecha récord y a futuro podría subir, ¿cómo afectaría al negocio?
No es el mismo segmento, pero lo que es cierto es que en algún momento cuando el precio entre ambos sea grande, que cueste el doble o el triple, puede ser visto como un producto sustituto. Por eso en la Cumbre dábamos el mensaje de cómo incrementar la productividad.

¿A eso se suma que transportar aún es costoso?
Sí. En este evento queremos hablar de cómo poner en marcha el transporte multimodal, podría haber un ahorro de 30%. Hoy para un exportador sigue siendo costoso movilizar carga internamente.

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