Palma colombiana busca producir más y anticiparse a los cambios climáticos por El Niño
La agroindustria de la palma de aceite en Colombia atraviesa una etapa de crecimiento, pero también enfrenta el reto de elevar la productividad en medio de condiciones climáticas más exigentes debido al fenómeno de él Niño. En 2025, el país alcanzó una producción histórica de 1,93 millones de toneladas de aceite de palma.
El comportamiento también se refleja en el comercio exterior. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones llegaron a 509.000 toneladas, lo que representa un crecimiento de 21,8 % frente al mismo periodo de 2025, según cifras de Fedepalma.
A este escenario se suma el fortalecimiento de El Niño. De acuerdo con el Ideam, existe una probabilidad superior a 90 % de que el fenómeno alcance mayor intensidad durante el último trimestre de 2026 y el primero de 2027, lo que aumenta la presión sobre las actividades agrícolas y obliga a anticiparse a las condiciones del clima.
Para Cenipalma, uno de los puntos clave está en planificar la fertilización de acuerdo con las condiciones de cada lote y utilizar de manera adecuada los equipos y recursos destinados a esta labor. En este contexto, las herramientas de agricultura de precisión permiten ajustar las aplicaciones a las necesidades específicas del cultivo.
Didier Casallas, gerente comercial de Yara Colombia, señaló que la sostenibilidad también depende de decisiones concretas sobre la cantidad de fertilizante, el momento y el lugar de aplicación, así como de la forma en que se producen estos insumos.
Según cálculos de Yara, durante 2026 el uso de 52.187 toneladas de fertilizantes con reducciones verificables de huella de carbono permitió evitar la emisión estimada de 27.622 toneladas de CO₂e frente al uso de fertilizantes convencionales.
El desafío para la cadena, sin embargo, no se limita a aumentar el rendimiento de los cultivos. También incluye avanzar en estándares de sostenibilidad en las diferentes etapas de la actividad, desde la producción hasta la transformación, con participación de productores, empresas y proveedores de tecnología.
Camilo Santos Arévalo, director adjunto de Transformación de Mercados para América Latina de la RSPO, destacó que el sector debe responder a retos como el cambio climático mediante una mayor eficiencia y productividad, con acciones orientadas a fortalecer la salud del suelo y hacer un uso más eficiente de los insumos.
Así, tras alcanzar niveles récord de producción y aumentar sus exportaciones, la palmicultura colombiana entra en una etapa en la que productividad, tecnología, sostenibilidad y capacidad de anticiparse al clima estarán cada vez más relacionadas.