Observatorio de la Universidad Javeriana encontró brechas de crédito en zonas rurales
El campo colombiano es considerado uno de los principales motores para el desarrollo del país, sin embargo, aún no existe un conocimiento limitado sobre las condiciones en las que se financian los productores que abastecen de alimentos a las ciudades. Según la Pontificia Universidad Javeriana, esta falta de información dificulta la formulación de políticas públicas y limita la capacidad del sector financiero para ofrecer soluciones acordes con las necesidades reales de las zonas rurales.
Los estudios realizados por el Observatorio Financiero Rural, OFR, evidencian una tendencia que, según sus investigadores, debería estar en el radar de quienes diseñan las políticas públicas. Si bien el sistema financiero sigue canalizando recursos hacia el sector rural, la forma en que se distribuye el crédito ha venido cambiando con el paso del tiempo.
“Al analizar el monto de los créditos, se observa que cada vez se destinan más recursos a los grandes productores y menos a los pequeños. Además, el financiamiento se está orientando cada vez más hacia actividades como la comercialización, en lugar de apoyar directamente la producción”, agregó Andrés Rendón Gamboa, director del OFR.
Para Rendón, esta situación podría afectar el potencial productivo del país. El café es un ejemplo de ello: pese a ser uno de los principales productos agrícolas y de exportación de Colombia, concentra 4% del crédito destinado al sector agropecuario. Para el observatorio, esta cifra plantea dudas sobre si la asignación de recursos financieros está realmente alineada con las prioridades estratégicas del campo colombiano.
"Si queremos fortalecer la producción agropecuaria, el crédito debe incentivar la inversión de largo plazo. Es difícil aumentar la competitividad cuando buena parte de los recursos termina financiando únicamente el funcionamiento diario y no nuevas capacidades productivas", añadió.
Los datos recopilados por el Observatorio evidencian que las brechas en el acceso al sistema financiero entre las zonas urbanas y rurales siguen siendo significativas. A partir de una clasificación de los municipios colombianos, la iniciativa identificó 94 territorios con condiciones críticas para acceder al crédito.
Estos municipios presentan bajos niveles de financiamiento, tasas de interés más altas, escasa cobertura de mecanismos de garantía y marcadas diferencias en el acceso al crédito entre hombres y mujeres. Además, una buena parte de ellos se encuentra en regiones que han sido afectadas históricamente por el conflicto armado y que aún enfrentan importantes rezagos socioeconómicos.
De acuerdo con Rendón, la principal dificultad no radica únicamente en la falta de oficinas bancarias. El problema también está relacionado con la limitada información disponible sobre los productores rurales, lo que dificulta la evaluación del riesgo por parte de las entidades financieras.
Mientras en las ciudades los bancos pueden consultar con facilidad el historial financiero de los clientes, en el campo gran parte de las transacciones todavía se realiza en efectivo. A esto se suma que muchos productores no son propietarios de las tierras que trabajan, lo que reduce las herramientas con las que cuentan las entidades financieras para otorgar créditos.
Otro de los resultados que evidenció el observatorio es que las brechas de género en el acceso al crédito rural continúan siendo una realidad. De acuerdo con los análisis, las mujeres que solicitan financiación para actividades productivas enfrentan, en promedio, tasas de interés de 25%, un porcentaje superior al que pagan los hombres por créditos de características similares.
Para el director del observatorio, entender cómo se financia la producción rural no es un tema que solo interese a agricultores o entidades financieras. "El agro tiene un potencial enorme para generar desarrollo, reducir desigualdades y fortalecer la economía colombiana. Pero si no resolvemos los cuellos de botella del financiamiento, ese potencial seguirá sin materializarse", concluyó.
Con el propósito de cerrar esa brecha de conocimiento nació el Observatorio Financiero Rural, OFR, una iniciativa de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana. El proyecto reúne, analiza y divulga información relacionada con el acceso al crédito, el uso del suelo, la actividad agropecuaria y otros indicadores que inciden en el desarrollo de los territorios rurales.
"Las políticas para el campo deben entender cómo funciona realmente la ruralidad. Muchas veces el problema no es que no exista crédito, sino que falta información para que las entidades financieras conozcan mejor a quienes viven y producen en esos territorios", explicó Rendón.