Los terremotos ponen en riesgo el abastecimiento y la distribución de alimentos en el país
Desde el terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, la actividad sísmica ha continuado y ya supera las 330 réplicas. Ante este escenario, expertos de la Universidad Nacional de Colombia, Unal Sede Palmira advierten que el impacto sobre el abastecimiento de alimentos no se limita a posibles daños en los cultivos: las afectaciones en carreteras, puentes, electricidad y acceso al agua también pueden interrumpir el transporte y la conservación de productos perecederos.
El profesor Eyder Daniel Gómez, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Unal Sede Palmira, explicó que los efectos sobre la agricultura dependen del tipo de terreno, cultivo y fenómenos asociados al movimiento del suelo. Los daños más importantes pueden estar relacionados con deslizamientos, hundimientos, agrietamientos y procesos de licuefacción en suelos saturados.
El impacto también cambia según el cultivo. Mientras hortalizas y otros productos de ciclo corto pueden recuperarse en pocos meses, la pérdida de cultivos perennes, como frutales o palmas, puede comprometer años de inversión y producción.
Vías y agua, puntos críticos
Incluso cuando los cultivos no resultan directamente afectados, los daños en carreteras y puentes pueden dificultar la salida de productos desde las zonas rurales hacia centros de acopio y mercados. Esto representa un riesgo especialmente para alimentos perecederos que requieren transporte oportuno.
El agua también es un elemento clave para mantener la producción. Según la Unal, la planificación del territorio debe tener en cuenta la disponibilidad y protección del recurso, además de las condiciones del suelo.
Los sismos también pueden generar cambios localizados en acuíferos, debido a variaciones en la presión del agua y la permeabilidad de las rocas. Sin embargo, el profesor Enrique Alejandro Torres señaló que es poco probable que el terremoto del 10 de agosto provoque una alteración generalizada de los acuíferos del Valle del Cauca.
Electricidad y cadena de frío
La conservación es otro punto vulnerable. Un corte prolongado de electricidad puede afectar la cadena de frío de alimentos como leche, carne y pescado. En estos casos, la Unal señala que existen alternativas como transformar la leche en queso, cuajada, kumis o mantequilla, siempre bajo condiciones adecuadas de higiene.
Para carnes y pescados también pueden utilizarse métodos tradicionales como el salado y secado, mientras que mantener cerrados refrigeradores y congeladores durante un apagón ayuda a conservar por más tiempo la temperatura.
En ese sentido, los efectos de un terremoto sobre la seguridad alimentaria van más allá de las zonas de cultivo. El abastecimiento depende también de que funcionen las vías, haya disponibilidad de agua y se mantengan las condiciones necesarias para transportar, procesar y conservar los alimentos.