Los colombianos consumen 330 tazas de café al año, equivalentes a 2,5 kilos
El próximo 27 de junio se celebrará el Día Nacional del Café, en conmemoración del aniversario número 99 de la Federación Nacional de Cafeteros, Fedecafe, un dato no menor si se tiene en cuenta que Colombia, además de ser el tercer productor mundial, después de Brasil y Vietnam, es el quinto país con mayor consumo per cápita de café.
De acuerdo con Asoexport, un colombiano consume en promedio 2,5 kilogramos de café al año, lo que equivale a cerca de 330 tazas. La cifra resulta de dividir el consumo nacional entre el total de habitantes del país.
Esto ubica a Colombia en el quinto lugar, justo detrás de Venezuela, con un consumo per cápita de 2,65 kilogramos. Los tres primeros puestos corresponden a Brasil, Costa Rica y El Salvador, con 6,10 kg, 4,05 kg y 2,75 kg, respectivamente.
El presidente de Asoexport, Gustavo Gómez, explicó que el consumo de café se ha mantenido relativamente estable durante los últimos años, por lo que su promoción sigue siendo una tarea pendiente.
“Somos un país cafetero y en el mundo nos reconocen principalmente por nuestra producción. Sin embargo, en términos del consumo de nuestro propio café, es algo que ha venido mejorando, pero muy lentamente”, afirmó.
También recalcó que, aunque existen diversas iniciativas para promover su consumo, algunas incluso respaldadas por el Congreso de la República, como incluir el café en el Plan de Alimentación Escolar, estas aún no se han materializado.
La estabilidad en el consumo de esta bebida se ha mantenido durante varios años, especialmente desde el nacimiento de Juan Valdez, cuando el consumo per cápita rondaba 1,5 kilogramos por persona. Según Gómez, esto se debe a que, junto con la marca, se abrió paso una nueva era de cafés de mayor calidad, especiales y con perfiles de sabor más sofisticados.
Este factor, sumado a otras dinámicas del mercado, al nivel de competencia entre los tostadores tradicionales y a la entrada de nuevos productos, marcas y formatos de consumo, llevó a que los colombianos aumentaran su consumo de café hasta alcanzar un promedio de 2,5 kilogramos al año.
Sobre la participación del café importado en el mercado, Gómez detalló que al país ingresan cerca de 1,52 millones de sacos de 60 kilogramos al año, provenientes principalmente de Brasil, Perú, Vietnam y Ecuador.
Parte de estas importaciones son necesarias porque existen variedades que aún no se producen en Colombia, como el café robusta. Para este tipo de grano, actualmente avanzan procesos de investigación que esperan la autorización del ICA para iniciar su producción en el país.
“Esto hace que la industria deba importar café de otros orígenes porque, por ejemplo, el robusta es fundamental para la producción de café soluble o instantáneo, ya que se requiere un grano con un cuerpo más fuerte que no coincide con el perfil del café colombiano”, explicó Gómez.
Las razones por las que el consumo interno se ha mantenido por debajo del de otros países se asocian principalmente con factores culturales y de tradición. A diferencia de Brasil, donde 20 de los 60 millones de sacos producidos al año se destinan al mercado interno, en Colombia todavía persiste la idea de que el café es perjudicial para la salud.
Ahora bien, el factor precio tampoco se queda por fuera, especialmente porque el café colombiano es de categoría premium al cosecharse y recolectarse a mano, lo que eleva los costos de producción y el precio final al consumidor.
Gómez advirtió que “no todos tienen el poder adquisitivo para consumir el mejor tipo de café y no todos tienen la cultura de comprar el de mayor calidad. Por eso, la industria tiene que abastecerse de cafés de menor calidad y de otros orígenes”.
No obstante, el acceso a un mejor café es cada vez más diverso, gracias a la expansión de las tiendas especializadas y al interés de las nuevas generaciones de cafeteros por agregar valor a su producto, crear marca y comercializarlo en el país.