Las prevenciones que los sectores del agro han implementado ante El Niño
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Las prevenciones que los sectores del agro han implementado ante El Niño

El agro implementa estrategias de monitoreo, riego y control de plagas para proteger la producción frente a El Niño
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El fenómeno de El Niño comenzó oficialmente en los primeros días de junio, lo que intensificó las preocupaciones en la agricultura por ser uno de los sectores económicos más expuestos a las intensas olas de calor previstas para los próximos meses.

Ante el incremento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones, diversos sectores del agro activaron planes de contingencia para mitigar el estrés fisiológico en las plantas y proteger la rentabilidad de sus negocios sin comprometer sus niveles de producción. Con la consolidación de este fenómeno durante el segundo semestre de 2026, estas son las medidas preventivas adoptadas por cada sector.

Sector bananero

La industria bananera, que genera más de 200.000 empleos en el país, enfrenta riesgos tanto por la escasez de lluvias como por el estrés fisiológico de las plantaciones. Emerson Aguirre, presidente de la Asociación Colombiana de Bananeros, Augura, enfatizó que el gremio se concentra en el monitoreo preventivo de los cultivos para proteger la productividad, la calidad de la fruta y la estabilidad del empleo sectorial.

Los déficits hídricos prolongados ralentizan el ritmo de crecimiento de la planta, disminuyen la emisión de hojas y limitan la capacidad fotosintética, lo que se manifiesta en un menor rendimiento y en afectaciones directas sobre la calidad de la fruta.

La combinación de calor y baja humedad ambiental favorece el incremento de plagas, especialmente de ácaros. Para mitigarlas, se estableció un protocolo de monitoreo semanal de variables climáticas y agronómicas como la precipitación, la temperatura, la humedad del suelo, el número de hojas funcionales, el vigor de las plantas jóvenes y el ritmo de emisión foliar.

En el plano nutricional, la falta de humedad restringe la absorción de nitrógeno y calcio a través de las raíces. Para corregir este desbalance, se fortalecieron los programas de análisis de suelo y tejido foliar con el fin de ajustar la fertilización, optimizar el riego, incorporar materia orgánica y emplear coberturas vegetales que conserven la humedad disponible. El gremio destacó que, aunque la mitigación de El Niño exige inversiones adicionales en bombeo, riego y bioestimulación, el manejo preventivo es más eficiente que asumir las pérdidas en productividad.

En fincas con infraestructura, el riego suplementario es una herramienta clave contra el estrés térmico. Sin embargo, pese a que la mitigación de El Niño exige inversiones adicionales en riego, bombeo de agua, bioestimulación y aplicaciones nutricionales complementarias, el gremio destaca que es mucho más eficiente invertir en un manejo preventivo que asumir las pérdidas derivadas de los daños, ya sea en productividad o en calidad exportable.

Sector cafetero

En regiones donde predomina el exceso de lluvias, El Niño reduce la nubosidad, aporta mayor radiación solar y eleva la temperatura, lo que permite a los cafetales jóvenes, nutridos y con variedades resistentes a la roya alcanzar su máximo potencial. Por el contrario, en áreas con precipitaciones inferiores a los 1.700 milímetros anuales, el grano no se desarrolla correctamente, lo que incrementa la aparición de café averiado, seco o de menor calidad.

Para blindar los cafetales ante estas altas temperaturas, Álvaro Gaitán, gerente técnico de la Federación Nacional de Cafeteros, junto con Cenicafé, establece tres recomendaciones clave de manejo inmediato.

La primera fue la fertilización anticipada aprovechando las lluvias remanentes del inicio de año, asegurando la absorción de nutrientes antes del déficit hídrico del segundo semestre. La segunda medida consiste en intensificar el monitoreo de la broca, insecto cuyo ciclo de vida se acorta y acelera bajo condiciones de calor, aumentando el daño en los frutos. Por último, se recomendó proteger la etapa de levante en plantas menores de dos años mediante sombríos transitorios con guandul o tephrosia para resguardarlas del estrés térmico.

Sector de la papa

La papa es un cultivo de clima frío moderado cuyos rangos térmicos óptimos oscilan entre 12 °C y 18 °C. La escasez de agua en las fases de tuberización y llenado disminuye el tamaño y la cantidad de tubérculos por planta, deteriorando la uniformidad, el contenido de materia seca y la aptitud industrial. Asimismo, cuando las temperaturas nocturnas no descienden lo suficiente, se inhibe el rendimiento y se acelera el ciclo vegetativo, resultando en plantas menos productivas y más susceptibles a factores bióticos.

La sequía prolongada y el calor provocan la proliferación de plagas como la polilla guatemalteca, el gusano blanco y la pulguilla, siendo las dos primeras favorecidas por los suelos secos y agrietados. Ante este escenario, el protocolo que el gremio ha estructurado incluye una vigilancia activa en campo mediante trampas de feromonas, de caída y adhesivas para detectar los insectos en estado adulto; seguimiento de registros de incidencia y severidad en los lotes; y activación de alertas tempranas ante el incremento de estas plagas.

Cuando se superan los umbrales económicos, se aplica el Manejo Integrado de Plagas (MIP), que prioriza el control biológico y el uso de agroquímicos registrados ante el ICA.
Adicionalmente, dado que la ausencia de humedad restringe la movilidad de elementos vitales como el nitrógeno, el potasio y el calcio, Camilo Niño Medina, director de Investigación y Transferencia de Tecnología de Fedepapa, y su equipo promueven el uso de análisis foliares y de suelos como herramienta base.

Se recomienda la aplicación fraccionada de fertilizantes de alta solubilidad, la incorporación de enmiendas orgánicas para mejorar la retención hídrica, la fertilización foliar de emergencia con micronutrientes y medidas de bajo costo como coberturas vegetales, ajustes en el calendario de siembra y riegos en horas de menor evapotranspiración.
El gremio advierte que estas labores podrían incrementar los costos directos de producción entre 15% y 30%, por lo que invita al uso de líneas de crédito de emergencia y a la activación de seguros agropecuarios catastróficos para proteger la rentabilidad.

Sector ganadero

En cuanto al sector ganadero, de acuerdo con Óscar Cubillos, director de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, el gremio reporta que el inicio del fenómeno de El Niño muestra un comportamiento geográfico diferenciado. La región Andina se mantiene bajo condiciones típicas, mientras que la Orinoquía y la Amazonía operan con normalidad, por lo que se estima que no sufrirán afectaciones por déficit hídrico.

Sin embargo, el impacto inmediato se concentra en la Costa Caribe debido a las altas temperaturas, que se agudizarán con el establecimiento del fenómeno. Aunque no hay reportes de pérdidas inmediatas en este ciclo, el histórico del gremio demuestra que los impactos acumulados de El Niño y La Niña entre 2010 y 2024 han dejado pérdidas económicas por $6,1 billones corrientes, provocando la muerte de 468.866 animales y el desplazamiento de más de 6,9 millones de cabezas.

Las sequías reducen drásticamente la producción de carne y leche, afectando además la fertilidad futura del hato. Ante este panorama, Fedegán propuso la creación de un Seguro Ganadero amplio frente al clima, el cual permitiría otorgar subsidios para el transporte de animales hacia zonas con disponibilidad de agua y reemplazar las pasturas tradicionales sin árboles por Sistemas Silvopastoriles Intensivos, que combinan pastos con arbustos forrajeros y árboles nativos.

Este modelo, validado en el proyecto Ganadería Colombiana Sostenible, espera mejorar en 23% la carga animal, aumentar 36,2% la producción de leche y reducir 18,5% los costos de producción gracias al sombrío natural y a una mayor retención de humedad.

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