Innovación y productividad en el maíz serán claves para Colombia en la próxima década
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Innovación y productividad en el maíz serán claves para Colombia en la próxima década

La producción mundial de maíz crecería en 171 millones de toneladas hacia 2035. En Colombia, el reto está en cerrar las brechas de productividad y reducir la dependencia de las importaciones
Bloomberg
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El maíz será uno de los cultivos estratégicos para atender la creciente demanda mundial de alimentos durante la próxima década. Según el reporte OCDE-FAO Agricultural Outlook 2026-2035, la producción global del cereal podría aumentar en 171 millones de toneladas y alcanzar 1.430 millones de toneladas en 2035, mientras que las exportaciones llegarían a cerca de 218 millones de toneladas.

Para Colombia, este escenario plantea el desafío de elevar la productividad sin depender únicamente de una expansión de las áreas cultivadas. La incorporación de mejores prácticas agrícolas, innovación, herramientas digitales y tecnologías adaptadas a las condiciones locales aparece como una de las principales vías para producir más por hectárea y enfrentar los riesgos climáticos.

Osiris Ocando, líder de Asuntos Agrícolas de Bayer para Latinoamérica, señala que el país necesita combinar ciencia, tecnología, conocimiento técnico y decisiones basadas en datos para fortalecer la producción y hacerla más sostenible.

Uno de los principales frentes está en las semillas y la genética, que pueden contribuir a mejorar el rendimiento, la estabilidad y la adaptación de los cultivos. Entre las nuevas alternativas se encuentran materiales como el maíz de talla baja, desarrollado para responder a determinadas condiciones agronómicas y facilitar prácticas de manejo.

La necesidad de elevar la producción es especialmente relevante en Colombia por su alta dependencia de las compras externas. En 2025 el país importó 7,3 millones de toneladas de maíz amarillo, equivalentes a 89,5% de la demanda nacional, mientras la producción local fue de 853.631 toneladas, según cifras de la Cámara de la Industria de Alimentos Balanceados de la Andi y el U.S. Grains & Bioproducts Council.

El cereal también es fundamental para la industria de alimentos balanceados, que produjo 13,2 millones de toneladas en 2025, frente a 5,2 millones en 2010. De acuerdo con Fenavi, para 2030 el sector pecuario requerirá cerca de 8,1 millones de toneladas de maíz, una demanda que supera ampliamente la producción actual del país.

Otro de los retos está relacionado con la protección de los cultivos. La FAO estima que plagas y enfermedades provocan cada año pérdidas de hasta 40% de la producción agrícola mundial, con un costo superior a US$220.000 millones. Frente a esta situación, el manejo integrado busca combinar monitoreo, buenas prácticas, herramientas de protección y alternativas biológicas para anticipar y reducir los riesgos.

La agricultura digital es otro de los componentes que gana importancia. Sensores, imágenes satelitales, datos y sistemas de análisis pueden ayudar a mejorar decisiones relacionadas con la siembra, fertilización, riego, protección y cosecha, además de optimizar el uso de recursos.

En este contexto, iniciativas como Bayer ForwardFarmingbuscan probar y mostrar en condiciones reales cómo pueden integrarse tecnologías, agricultura regenerativa, digitalización y conocimiento agronómico. El objetivo, según la compañía, es adaptar las soluciones a las condiciones de cada territorio y facilitar su adopción.

El escenario internacional abre una oportunidad para Colombia, pero el aumento de la producción dependerá de su capacidad para cerrar brechas de productividad, fortalecer el conocimiento técnico y acelerar la adopción de innovación. Para el sector, mejorar estos aspectos podría contribuir a reducir la vulnerabilidad frente a las importaciones y fortalecer las cadenas de valor vinculadas al maíz.

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