Fedearroz comparte recomendaciones para mitigar el fenómeno de El Niño
La Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, y el Fondo Nacional del Arroz emitieron un comunicado con 11 recomendaciones agronómicas claves ante los riesgos climáticos que el fenómenos de El Niño 2026 trae consigo.
Las condiciones climáticas previstas para el segundo semestre del año amenazan directamente al cultivo de arroz al alterar la disponibilidad hídrica, la oportunidad de siembra, el establecimiento, la sanidad y la eficiencia de la fertilización. El informe especial publicado por la Revista Arroz explica que el incremento de las temperaturas eleva la evapotranspiración, mientras que las temperaturas mínimas altas generan noches más cálidas que impiden la recuperación fisiológica de las plantas y aumentan su respiración.
Esta combinación es nociva en las etapas reproductivas, ya que puede afectar la floración, comprometer la fertilidad de las espiguillas y dañar el llenado de grano, traduciéndose en pérdidas de rendimiento y calidad.
Las primeras recomendaciones se enfocan en la planificación estratégica y selección de recursos antes de iniciar el cultivo.
En primer lugar, se debe evaluar con rigor la viabilidad productiva del lote del sistema y de la variedad, analizando si las condiciones del suelo y el suministro del agua podrán soportar el semestre cálido. Como segunda medida, es importante contar con el acompañamiento técnico de un ingeniero agrónomo para planificar y monitorear cada labor de forma adaptada al ambiente. La tercera recomendación se trata de ajustar la fecha de siembra para evitar que las etapas más sensibles del arroz coincidan con los meses de mayor calor o sequía.
Finalmente, el cuarto punto es seleccionar la variedad con criterios de estabilidad, priorizando materiales que hayan sido aprobados para la zona que demuestren tolerancia al estrés térmico e hídrico.
El segundo bloque de recomendaciones se enfoca en el acondicionamiento físico del terreno y la optimización de los insumos y recursos disponibles.
Por esto, la quinta recomendación promueve mejorar la adecuación del suelo mediante labranza vertical, nivelación o curvas a nivel para conservar la humedad. El sexto punto exige un eficiente manejo del agua con el uso de tecnologías como el Riego por Múltiples Entradas, Miri, en sistemas de riego o construyendo caballones en sistemas de secano para retener las lluvias. Como séptima pauta, se debe programar la fertilización y la oportunidad de las aplicaciones según el análisis de suelo y la humedad, balanceando el fósforo y el potasio.
La octava recomendación señala la necesidad de buscar precisión en el manejo de arvenses, evaluando las dosis y el momento de aplicar los pre emergentes de acuerdo con el estado del clima.
Las últimas sugerencias apuntan a un monitoreo continuo y la adaptación operativa durante el desarrollo del cultivo hasta la recolección.
El noveno punto establece la importancia de reforzar el monitoreo fitosanitario para anticiparse a plagas y enfermedades como la sogata o la bacteriosis de la panícula, las cuales se ven favorecidas por el clima variable. Como décima recomendación, se invita a realizar todas las labores agronómicas con el apoyo del pronóstico del tiempo a corto plazo para asegurar que los productos aplicados funciones.
Por último, la undécima indicación advierte que no se debe perder de vista el seguimiento del ciclo y el momento de la cosecha, ya que las altas temperaturas aceleran la maduración del grano y obligan a recolectar a tiempo para proteger la calidad de la producción.