Estos son los clones de naranja margaritera que florecen en la Depresión Momposina
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Estos son los clones de naranja margaritera que florecen en la Depresión Momposina

Los clones son de mayor calidad y tienen mejores atributos que la fruta tradicional. Principalmente, con más de 40% de jugosidad
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En la Depresión Momposina, zona que abarca los departamentos de Bolívar, Magdalena, Sucre, Córdoba y Cesar, campesinos trabajan en torno a un proyecto productivo centrado de las naranjas margariteras.

Se trata de clones que fueron seleccionados por Agrosavia, específicamente denominados clon Margarita, clon Azúcar y clones Criollo; que resultaron ser de mayor calidad y con mejores atributos que la fruta tradicional.

Este proyecto, que surgió como respuesta a la crisis generada por la ola invernal entre 2010 y 2011, con un saldo de pérdida de cerca de 80% de los cultivos de naranjas de varios municipios de la región, buscó caracterizar y seleccionar clones de alto valor de esta fruta margaritera y su posterior evaluación agronómica, con el propósito de registrar y ampliar la oferta de materiales en la zona.

Lo que se encontró, durante cuatro años de evaluaciones, es que los materiales seleccionados han presentado comportamientos sobresalientes en cuanto a desarrollo vegetativo, con mejores rendimientos que oscilan entre 14% y 49% por encima del tradicional. Asimismo, investigadores máster del Centro de Investigación Caribia de Agrosavia, indicaron que estos clones de naranja margaritera han resultado de mayor productividad que el material tradicional, con mejores atributos de calidad de fruta y principalmente de mayor porcentaje de jugo, con más de 40%.

Para estos, las naranjas producidas también concentran mayor contenido de acidez que varía de acuerdo con el clon (menos de 0,20 % de ácido cítricos en clones de azúcar y desde 0,85% hasta 1,2 % de ácido cítrico para los clones Margarita y Criollos).

En cuanto a su proceso como tal, Julio Ernesto Muñoz Falcon, investigador Ph.D del Centro de Investigación Caribia, explicó que la clonación se realiza por medio de la propagación asexual, que consiste en la multiplicación de material a partir de partes vegetativas como yemas o tallos.

“Por medio de este proceso se puede generar una planta genéticamente idéntica a sus progenitores, asegurándose las características deseadas en cada generación de fruta”, explicó el experto.

Este proceso también ha generado impactos positivos en el territorio en materia ambiental, social y económica.

Por ejemplo, a partir de los resultados de este proyecto se ha observado mejoras en la calidad del suelo por el enraizamiento de los árboles, que previene la erosión. Además, los residuos de podas y cosechas son utilizados para la preparación de abono orgánico destinado a la nutrición del suelo.

Como resultado, con estos clones, que aún están en los primeros años de producción y que solo en un pequeño porcentaje son manejados con riego, sus productores lograron un rendimiento promedio de 4,6 toneladas de naranja por hectárea/año, que representó ganancias para los agricultores.

En el aspecto social, el proyecto garantizó la producción de un alimento de calidad, con bajas trazas de residuos químicos, que permitió la generación de ingresos a los productores y contribuyó a la seguridad alimentaria de familias de la región que consumen el fruto.

Estos clones nativos han permitido el repoblamiento de cítricos en la región de la Depresión Momposina, luego de los desastres naturales ya mencionados.
Todo esto, según Marlon Yacomelo Hernández, máster del Centro de Investigación Caribia, se realiza con el fin de proveer de material de propagación a los viveristas y para el establecimiento de huertos básicos que sirvan de base para la repoblación de los cultivos tradicionales en la región.

“Estos cultivos forman parte del soporte económico de los productores; así como para el abastecimiento de la fruta en un volumen importante para el consumo que se da la región”, concluyó Yacomelo.

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