El loro orejiamarillo colombiano venció la extinción, pero enfrenta una nueva amenaza
El loro orejiamarillo, una de las aves más emblemáticas de Colombia, logró recuperarse de un escenario crítico que lo llevó al borde de la extinción y hoy supera los 5.000 individuos en el país. No obstante, los investigadores advierten que este avance no elimina los riesgos para la especie, pues la pérdida y transformación de su hábitat continúan poniendo en peligro su conservación.
Hace 27 años, la situación del loro orejiamarillo era crítica. Los registros científicos contabilizaba apenas 81 individuos en todo el mundo y una sola bandada localizada en el municipio de Roncesvalles, Tolima. Con ese panorama, la especie fue clasificada como "En peligro crítico", y los investigadores advertían que, de mantenerse esa tendencia, podría extinguirse en un plazo de cinco a diez años.
Las investigaciones identificaron la pérdida de hábitat como una de las principales amenazas para la especie. La palma de cera, de la que depende el loro orejiamarillo para sobrevivir, era afectada por la extracción de sus cogollos con fines religiosos, una presión que se sumaba al avance de la ganadería sobre estos ecosistemas.
Ante este escenario, instituciones, comunidades y organizaciones como la Fundación ProAves pusieron en marcha una estrategia de conservación enfocada en proteger la especie y promover su recuperación mediante acciones para favorecer su reproducción.
Para 2010, los monitoreos ya registraban 1.103 individuos, mientras que los censos más recientes reportan más de 5.000 ejemplares en Colombia. Gracias a esta recuperación, la especie dejó la categoría de "En peligro crítico" y pasó a ser considerada "Vulnerable".
Pese a los avances alcanzados en la recuperación de la especie, los investigadores advierten que el loro orejiamarillo sigue enfrentando riesgos que amenazan su conservación.
Alex Cortés, encargado del programa de investigación de la Fundación ProAves, explicó que una de las principales preocupaciones es el avance de multinacionales dedicadas al cultivo de un fruto, cuyas plantaciones se estarían expandiendo sobre amplias extensiones de terreno. Según indicó, este proceso estaría reemplazando bosques nativos y disminuyendo los relictos de palma de cera, un ecosistema esencial para la supervivencia del loro orejiamarillo.
El investigador destacó que la recuperación de la población evidencia el impacto positivo de las acciones de conservación desarrolladas durante las últimas décadas. Sin embargo, enfatizó que las autoridades ambientales y territoriales deben mantener las medidas de protección y el monitoreo permanente para evitar que la especie vuelva a enfrentar el escenario crítico registrado hace casi 30 años.
Actualmente, los registros científicos y los reportes de la ciudadanía ubican las principales poblaciones del loro orejiamarillo en Tolima y Quindío. No obstante, la especie también ha sido avistada en Risaralda, Antioquia, Meta, Boyacá, Caldas, entre otros departamentos, lo que evidencia su presencia en distintas regiones y hábitats del país.