Crédito agropecuario creció en el país, pero cayó el número de operaciones pequeñas
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Crédito agropecuario creció en el país, pero cayó el número de operaciones pequeñas

Investigación del OFR de la Universidad Javeriana encontró que, tras los cambios regulatorios de 2023, el crédito agropecuario aumentó en valor, pero ganó participación el financiamiento de mayor tamaño
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El crédito agropecuario en Colombia aumentó en valor durante 2024, pero una investigación del Observatorio Financiero Rural, OFR, de la Pontificia Universidad Javeriana encontró que, tras los cambios regulatorios de 2023, se registraron menos operaciones pequeñas y una mayor participación de los préstamos de mayor tamaño.

El estudio, titulado “Regulación de la tasa de interés y recomposición del crédito agropecuario: evidencia de Colombia”, analizó microdatos de operaciones de crédito agropecuario publicados por Finagro y fue reconocido por Asobancaria en el marco del 37º Simposio de Mercado de Capitales.

La investigación parte de los cambios introducidos por el Decreto 455 del 29 de marzo de 2023 y la Resolución 8 del 21 de noviembre de 2023 de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario, Cnca, que modificaron la estructura de las tasas de interés para los créditos productivos y agropecuarios y cambiaron los criterios para clasificar a los microempresarios.

De acuerdo con el OFR, después de estos cambios se observaron menores tasas de interés, pero también una reducción en el número de operaciones pequeñas y una recomposición de la cartera hacia préstamos de mayor tamaño.

El crédito agropecuario total, sin embargo, no se contrajo. Los desembolsos pasaron de $24,75 billones en 2023 a $39,44 billones en 2024. En ese mismo periodo, las operaciones superiores a 240 salarios mínimos aumentaron su participación dentro del volumen desembolsado, de 68,8% a 78,8%.

Menos operaciones entre pequeños productores

Uno de los principales hallazgos se presentó entre los pequeños productores y los pequeños productores de ingresos bajos (Ppib). Para evitar que los resultados estuvieran explicados únicamente por los cambios en la clasificación de los microempresarios, el estudio analizó ambos grupos de manera conjunta.

Entre julio y noviembre de 2023 se registraron 152.584 operaciones en este universo, mientras que entre enero y mayo de 2024 la cifra bajó a 118.554. Esto representa 34.030 operaciones menos y una reducción de 22,3%.

Aunque hubo menos operaciones, los recursos desembolsados no disminuyeron. Pasaron de $1,49 billones a $1,58 billones, un aumento de 5,6%. El monto promedio por operación, por su parte, creció 36%, al pasar de $9,79 millones a $13,30 millones.

El comportamiento también fue evidente en la categoría de microempresario, donde las originaciones disminuyeron 97,6% y el volumen desembolsado cayó 97,9%. El estudio señala, no obstante, que una parte de este resultado está relacionada con el cambio en los criterios de clasificación, por lo que el análisis ampliado permitió identificar que la reducción de operaciones iba más allá de una reclasificación administrativa.

“Una tasa de interés más baja puede beneficiar a quienes efectivamente reciben el crédito. Sin embargo, cuando el techo se vuelve más restrictivo, también puede cambiar el margen de las entidades para originar determinadas operaciones”, explicó Jairo Andrés Rendón, director del OFR .

Más peso de la cartera sustitutiva

La recomposición también se reflejó en el tipo de financiación. La cartera sustitutiva, correspondiente a créditos agropecuarios financiados con recursos propios de las entidades financieras bajo las condiciones establecidas por el sistema de crédito dirigido, pasó de representar 67,8% a 85,8% del volumen desembolsado entre 2023 y 2024.

Además, la participación de la cartera sustitutiva dentro de las operaciones superiores a 240 salarios mínimos pasó de 54,6% a 77%.

Para el OFR, la combinación de estos resultados muestra que los recursos continuaron llegando al sector agropecuario, pero con una mayor concentración en operaciones de mayor tamaño y en mecanismos de financiación sustentados en recursos de las propias entidades.

“Este resultado es importante porque muestra que no estamos observando únicamente un cambio de clasificación. Al ampliar el universo, seguimos encontrando menos operaciones, pero de mayor tamaño”, señaló Rendón.

El debate sobre los techos de tasas

El estudio plantea que la regulación de las tasas de interés debe evaluarse más allá de cuánto disminuye el costo del crédito. Según sus resultados, un techo más restrictivo puede coincidir con menores tasas, pero también con una reducción en el número de operaciones y cambios en el tamaño y composición de la cartera.

Por eso, la investigación propone analizar de manera simultánea qué tan restrictivo resulta el techo frente a las tasas observadas, qué ocurre con el precio, la cantidad y el tamaño de los créditos y cómo cambia la composición de la cartera entre segmentos y mecanismos de financiación.

“No significa que todos los movimientos observados puedan atribuirse exclusivamente a la reducción de los techos de las tasas, pero sí muestra la importancia de evaluar la regulación más allá del precio”, afirmó Rendón.

En ese sentido, el estudio recomienda que los techos de las tasas se calibren de acuerdo con su nivel de restricción efectiva y que, antes de establecerlos, se evalúe el margen disponible para la originación de créditos pequeños. El objetivo, plantea la investigación, es considerar no solo el costo del financiamiento que efectivamente se otorga, sino también la cantidad y composición del crédito disponible para el sector agropecuario.

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