Colombia adopta por primera vez una Política Pública de Culturas Campesinas
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Colombia adopta por primera vez una Política Pública de Culturas Campesinas

El Ministerio de Culturas presentó la primera Política Pública de Culturas Campesinas del país, una hoja de ruta con vigencia de diez años
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Por primera vez en la historia, Colombia cuenta con una Política Pública de Culturas Campesinas, una iniciativa liderada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes que orientará durante la próxima década las acciones del Estado para el reconocimiento del campesinado.

La política, formulada por la Dirección de Poblaciones del Ministerio, representa un avance histórico en el reconocimiento del campesinado como sujeto de especial protección constitucional, en cumplimiento del Acto Legislativo 01 de 2023. Además, se fundamenta en la Constitución Política, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y demás normas y desarrollos jurisprudenciales que reconocen los derechos culturales como derechos humanos fundamentales.

De acuerdo con el Ministerio, esta iniciativa responde a una deuda histórica con las comunidades campesinas, cuyos conocimientos, memorias, prácticas culturales y formas de vida han sido fundamentales para la construcción del país, el cuidado de los territorios, la soberanía alimentaria y la conservación de la diversidad biocultural.

La construcción de la política fue resultado de un proceso participativo desarrollado en diálogo con organizaciones campesinas de todo el país, la Comisión Mixta Nacional para Asuntos Campesinos y diferentes entidades del sector cultural.

Este ejercicio permitió recoger las propuestas y experiencias de las comunidades para diseñar una política con enfoque territorial y acorde con la diversidad cultural del campesinado colombiano.

El documento incorpora un enfoque de derechos, territorial, diferencial, interseccional, de género y biocultural, promoviendo acciones específicas para garantizar el ejercicio efectivo de los derechos culturales de mujeres campesinas, juventudes rurales, personas mayores, personas con discapacidad y otros sectores históricamente afectados por la exclusión.

La implementación de la política se realizará mediante un Plan de Acción Decenal, estructurado en ocho ejes estratégicos. Entre sus principales objetivos se encuentra el reconocimiento y fortalecimiento de los sistemas de conocimiento campesino y su aporte a la construcción de paz, la protección de la naturaleza, la sostenibilidad ambiental y la soberanía alimentaria.

Asimismo, contempla el impulso a las expresiones artísticas y culturales del campesinado, promoviendo la preservación y difusión de manifestaciones como la música, la danza, las artes escénicas, la literatura y la oralitura, las artes visuales, el cine, el audiovisual, el arte digital, el diseño, la radio, el periodismo, la gastronomía tradicional y el uso de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, como herramientas para fortalecer la identidad, el arraigo y el diálogo intergeneracional.

Otro de los componentes centrales busca fortalecer las economías culturales campesinas mediante el acceso digno a mercados culturales, la participación en cadenas de valor y la protección de la propiedad intelectual colectiva, con el propósito de salvaguardar los saberes, prácticas y creaciones de las comunidades frente a usos indebidos o apropiaciones sin su consentimiento.

La política también promueve el fortalecimiento de los procesos de comunicación propios del campesinado, incentivando la producción y circulación de contenidos que visibilicen sus narrativas y formas de expresión. Igualmente, plantea acciones para investigar, proteger y salvaguardar los patrimonios materiales e inmateriales, las memorias colectivas, las historias orales y las distintas expresiones que conforman la identidad campesina.

Finalmente, la iniciativa establece medidas para garantizar el acceso y disfrute pleno de los derechos culturales de las mujeres campesinas y de otras poblaciones de especial protección constitucional, reconociendo su papel esencial como portadoras y creadoras de conocimientos, tradiciones y prácticas culturales que hacen parte del patrimonio del país.

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